Gazpacho manchego y zapatos nuevos

Por: Guiomar

2
Tiempo de lectura: 4 minutos

El gazpacho manchego es un plato típico de pastores, a base de caza y tortas. Han pasado ya 6 meses desde el inicio de la legislatura, y aquellos que quedaron aturdidos después de los resultados empiezan a recomponerse y a pensar en ganar las próximas elecciones.

En la última semana, y después de medio año de silencio, ha aparecido en prensa las declaraciones del PP y Nueva Jávea, partido éste que no cuenta con representación municipal desde que Juan Planelles y Paco Catalá pasaran al grupo mixto.

 

Reagrupar la familia de centro-derecha

El presidente del PP, Juan Moragues, flanqueado por Miguel Savall y Toñi Sebastià, hizo un balance muy positivo de las elecciones generales del 20-N, en las que 4.508 ciudadanos votaron las siglas populares. Sin embargo, reconoció que las cifras de votos no son tan halagüeñas en las autonómicas, y menos aún en las municipales.

Moragues admitió que existe una dispersión del sufragio de derechas en Xàbia, y que si no existieran Nueva Jávea, Xàbia Democrática y Ciudadanos por Jávea, éste se concentraría en el PP. Por eso, y para que vuelvan esos votos y familias al regazo popular, el ex-concejal asegura que se ha empezado a trabajar ya para reagrupar toda la centro-derecha.

 

Nueva Jávea quiere la dimisión de sus ex-ediles

Luego está Nueva Jávea, que hace poco ha celebrado su asamblea general para elegir nueva junta directiva, después de que dejaran la disciplina del partido Planelles y Catalá, y que Ana Vasbinder diese dos pasos atrás para quedarse como militante de base.

Ricardo Márquez, que surgió como secretario general de la formación independiente desde que comenzaron las desavenencias con sus dos ediles electos -tras el apoyo de estos al actual alcalde en la investidura-, ahora ha sido elegido presidente por una treintena de militantes -100 según la organización-. Desde su nueva posición, Márquez ha asegurado que trabajará para aplicar el programa electoral, y en concreto los proyectos que planteó Nueva Jávea para mejorar el futuro de Xàbia.

El problema es que, sin representación municipal lo tienen difícil, por lo que su primer objetivo será conseguir que, «tras la falta de lealtad y traición» a los 980 votantes de Nueva Jávea, los dos ediles díscolos devuelvan sus actas de concejal, para permitir que accedan a los escaños Belén Quiroga y Ángel Miralles.

Pero lo tienen difícil, porque las actas de regidores son personales y Planelles y Catalá no pertenecen ya a la formación. Sin embargo, Márquez promete que insistirá, y «si eso no lo consigo, tendremos que ir por las malas y reclamarlo mediante burofax».

 

Los ediles del Grupo Mixto apoyaron el cambio

Por su parte, Juan Planelles y Paco Catalá tienen claro que no tenían ninguna posibilidad de gobernar, ya que siendo sólo dos, las decisiones estaban en manos de otros. Sin embargo, quisieron ser consecuentes con su deseo de favorecer el cambio político en Xàbia, de la vieja guardia a una nueva forma de gobernar, y por eso votaron a José Chulvi como alcalde -dando por supuesto que sus cerca de 1.000 votantes lo comprenderían, cuando no tiene por qué ser así-. Es más, los dos ediles ahora en el Grupo Mixto nunca estuvieron a favor de apoyar a Bloc-Centristes ni PP, al entender que sería perpetuar «el poder de los de siempre».

Se rumorea de que es de aquí de donde surgen las desavenencias, ya que hay quienes en Nueva Jávea habrían preferido luchar más por obtener representación municipal, sin importar tanto con quien se pacta, con tal de poder defender los proyectos propios, confiriéndole una menor importancia al estilo de gobierno.

 

Reunir a la familia

Con todo esto, no puedo evitar darle vueltas a dos frases, dos comentarios, que si bien no es correcto sacarlos de contexto, sin embargo, inevitablemente me transportan a lo sucedido hace un par de años.

Las frases son, por un lado, la de Juan Moragues, que declaró que han empezado ya a trabajar para «reunir a la familia» de centro-derecha, y por otro, la de Ricardo Márquez, asegurando que si no le hacen caso y no consigue destituir a los concejales del Grupo Mixto, irá «a por la malas«.

A principios de 2010, Nueva Jávea sufrió una grave crisis que terminó con la expulsión de Óscar Antón y la pérdida del apoyo de sus militantes británicos. Entre medias hubo acusaciones de traición -se decía que Antón había intentado pactar una fusión de NJ con el PP de Moragues, a espaldas de la junta-, filtraciones de emails, y todo tipo de sospechas. A río revuelto, ganancia de pescadores, dicen.

A Nueva Jávea le costó mucho levantar cabeza después de aquel incidente que evidenció, por otra parte, la falta de un proyecto sólido más allá de la oposición a Eduardo Monfort, líder de Bloc-Centristes.

 

Zapatos nuevos

Pero volviendo a la actualidad, que dos años equivale a un siglo en tiempo político, y ahora que la oposición se ha puesto en marcha, iremos viendo movimientos políticos…, y seguramente habrá otros menos obvios que sonarán como un murmullo de corrientes subterráneas.

Aunque por si acaso, Ciudadanos por Jávea ya ha avisado de que no se hagan ilusiones los del PP, porque sólo se deben a sus votantes, a aquellos ciudadanos que han depositado la confianza en su proyecto de «mejorar la gestión municipal desde la cercanía al ciudadano.

De todas formas, los populares aún no están para correr maratones, ya que aún han de acostumbrarse a sus «zapatos nuevos«, como ha explicado la edil Toñi Sebastiá al referirse al portavoz municipal de su grupo y los roces sufridos.

Tampoco Nueva Jávea tiene margen de maniobra, a no ser, claro está, que se una al PP, como en su día lo hizo el GIX.

 

En fin, mañana inauguran el belén municipal del museo. Me pregunto si sus pastorcillos disfrutarán del gazpacho machego…

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.