Hace 125 años, Joaquín Sorolla cayó rendido a los pies de Xàbia y se enamoró del municipio

7 octubre, 2021Por: Alvaro Monfort

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Tiempo de lectura: 4 minutos

Este jueves 7 de octubre de 2021 se conmemora el 125 aniversario de la llegada de Joaquín Sorolla a Xàbia por primera vez. A partir de ahí, surge una relación de amor y admiración del célebre pintor valenciano hacia una antigua villa que atesoraba un descomunal paraíso natural casi desconocido. Una estima que convirtieron a Sorolla en uno de los mayores embajadores internacionales que ha tenido nunca el municipio.

Un auténtico influencer -que se dice ahora- de finales del siglo XIX que no cobraba por pasar un fin de semana en la localidad y decir “qué bonita es, id a visitarla”; si no que se cautivó tanto por la luz, los colores, los paisajes y las costumbres; que sintió la necesidad de compartirlo con el resto del mundo a través de sus obras y su deliciosa correspondencia.

Tras poner un pie en Xàbia en un ya lejano 7 de octubre de 1896, Sorolla, después de una breve permanencia en Dénia que no le agradó en exceso; envió un breve telegrama a su esposa Clotilde en el que ya dejó entrever la fascinación que el municipio había despertado en él: Jávea sublime, inmensa, lo mejor que conozco para pintar. Supera a todo. Estaré algunos días. Estuvieras tú dos meses.

Joaquín Sorolla. Rocas de Jávea y el bote blanco. 1905. Museo Carmen Thyssen Málaga, nº inv. CTB.2000.53

Al pintor le cautivó la luz que se refleja en Xàbia. Una luz que aún hoy se atisba, aunque haya que recaer más en ella. No en vano, a Sorolla, pintor impresionista; se le cataloga también como “luminista” siendo el principal referente valenciano de esta corriente artística preocupada por reflejar los efectos de la luz natural y su incidencia en el preciso momento en el que se lleva a cabo una pintura.

Teniendo esto claro, es obvio por qué quedó prendado del municipio. Sólo hay que fijarse en cómo la luz refleja, por ejemplo, en el Cap de Sant Antoni, el Tangó, Pope, La Grava y este bello rincón hasta el Primer Montañar que tanto inmortalizó. Los colores y tonalidades cambian sustancialmente a lo largo del día en función de la luz solar creando la ilusión de un agua nueva, una nueva roca; un paisaje cambiante.

 

Pero esta fijación no sólo es artística. ¡Es que Xàbia es muy bella! En la tercera carta que envía Sorolla a Clotilde (todo esto presuponiendo que está recibiendo sus misivas) ya se muestra rendido ante la magnificencia de un humilde pueblo de pescadores y agricultores: Esto tiene lo que yo deseo y más, y si tú vieras lo que yo tengo delante de mi casita, no encontrarías palabras para enaltecerlo. Yo enmudezco de la emoción que aún me domina, imagínate que mi casa está situada en el mismo Mónaco. Esto es una locura, un sueño, el mismo efecto que si viviera dentro del mar a bordo de un gran buque ¡qué mal hiciste en no venir! Serías tan feliz… ¡gozarías tanto! es el sitio que soñé siempre, mar y montaña, ¡pero qué mar!

Clotilde y las hijas del matrimonio, sí que llegaron a conocer Xàbia. Clotilde y Elena caminando entre las rocas de Jávea (1905. Colección particular)

También da cuenta a su esposa sobre su especial predilección por el enclave que surge al abrazo del Cap de Sant Antoni: […] el cabo de San Antonio es otra maravilla, un monumento de color rojizo enorme inmenso y un color en las aguas de una limpieza y un verde brillante, puro, una esmeralda colosal, y enfadado creo sea el acabose. Pero no sólo eso. Sorolla quiere dejarle constancia de la hospitalidad con la que ha sido recibido por los vecinos y vecinas de la villa: Vivo solo con un criado que me proporcionó un Sr. muy amable del pueblo. Estoy muy obsequiado, parece esté entre gente que me conozca de tiempo, ayer no me dejaron hacer nada.

Cuando el pintor llegó a Xàbia no se alojó en el Centro Histórico, sino que decidió hacerlo en Aduanas del Mar. No obstante, esto no le impide enamorarse y valorar la belleza del casco antiguo, especialmente de la fortaleza de San Bartolomé: tienen una iglesia gótica completa, mejor que la Catedral de esa, digna de estudiarse y algunas cosillas más, interesantes, el pueblo recuerda, con mejor color, cosas de Toledo, y tiene un conjunto el aspecto de estar viviendo en pleno siglo XVII; narra a Clotilde.

Joaquín Sorolla. Paisaje de Jávea (1905) BPS 1500 (Imagen: Alcalá Subastas)

Hoy, 125 años después, Xàbia entregará su Premi 9 d’Octubre a la Fundación Sorolla como máximo organismo que atesora el legado del artista en referencia al municipio y una forma simbólica de entregárselo al mismísimo pintor. La repercusión de la obra de Sorolla debe ser motivo de orgullo para la localidad puesto que, de un encargo profesional, surgió una admiración sin precedentes que aún sigue motivo de exposiciones, charlas, publicaciones y creaciones de todo tipo.

En este sentido, desde XAD estamos profundamente agradecidos a nuestro amigo David Gutiérrez por haber querido revivir los pasos de Sorolla en Xàbia -por iniciativa propia- y haber querido compartir su estima por el pintor y aceptar la propuesta (decente) de utilizar este medio de comunicación como altavoz para resucitar su memoria hace ya tres años.

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2 comentarios en “Hace 125 años, Joaquín Sorolla cayó rendido a los pies de Xàbia y se enamoró del municipio

  1. Si hoy fuera a la cala del Pope a pintar como entonces, los iluminados del Tangó le recibirían de tal forma que se iría a Benidoleig.

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