Hallan evidencias de un horno de fundición de hace 3.000 años en el Cap Prim de Xàbia

13 diciembre, 2018Por: Carlos López

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El Cap Prim de Xàbia es un promontorio litoral de extraordinaria importancia geográfica, ya que cierra por el sur la bahía de Xàbia y es el arranque de la bahía del Portitxol. Hallazgos en superficie ya apuntaban a la existencia de un yacimiento arqueológico. Además, se sabía que este cabo había sido un punto de referencia desde la antigüedad en la navegación de cabotaje en el Mediterráneo.

Ahora el Museo Soler Blasco de Xàbia está realizando la primera excavación arqueológica en el punto más alto del Cap Prim (está a 51 metros sobre el nivel del mar). Los arqueólogos Joaquim Bolufer (es el director del Soler Blasco), Joan de Déu Boronat, Marco Aurelio Esquembre y Ferran Lloret, junto a voluntarios de AMUX y colaboradores del museo xabiero, han confirmado tras dos semanas de excavaciones la potencia del yacimiento. Han realizado cuatro sondeos y se han centrado en tres de ellos (en el cuarto se profundizará en próximas campañas, ya que el acceso es complicado). Han sacado a la luz evidencias de que hace 3.000 años en esta elevación existió un horno de fundición de metales. «Sí, en el Cap Prim hubo actividad metalurgia en la fase plena de la Edad del Bronce», ha indicado Bolufer.

Los arqueólogos han hallado parte de un crisol de barro que se utilizaba para fundir los metales. El pavimento de tierra también concuerda con la existencia del horno. Además, han encontrado un molde de varillas. Los abundantes restos de fogatas (permitirán hacer una datación de carbono 14) igualmente refuerzan que aquí hubo entre el 1.500 y el 1.000 antes de nuestra era una protofragua.

«También estamos documentando las estructuras que hemos desenterrado. Hay mucho sedimento y eso ha facilitado su conservación», explica Bolufer. Los tramos de muro que están saliendo a la luz revelan la existencia de alguna construcción que podría estar vinculada al horno de fundición. Los arqueólogos encuentran a cada momento restos de cerámicas datadas también en la Edad del Bronce.

Esta primera excavación ha confirmado la potencia arqueológica del yacimiento. De ahí que Bolufer ya avance que se llevarán a cabo nuevas campañas. El director del Museo Soler Blasco incide en que este cabo fue un «lugar estratégico en la navegación de cabotaje». «No es una zona de minerales. La actividad metalurgia estuvo asociada a fundir metales y forjar nuevas piezas», explica.

El Cap Prim limita con dos ensenadas que desde la antigüedad han funcionado como fondeaderos naturales: la Cala de la Sardinera y el Portitxol. En sus fondos marinos, se han encontrado numerosas ánforas. Naves fenicias y romanas se resguardaron en esta espectacular costa.

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