Imagen 01: Detalle de Clotilde y Helena caminando entre las rocas de Jávea (1905. Colección particular), Helena retocando una escultura (ha. 1919. Colección particular), Helena en el Cabo de San Antonio de Xàbia (1969. Colección particular Lorente-Sorolla)

Helena Sorolla García en Xàbia (I)

9 marzo, 2020Por: Redacción

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y gracias a la colaboración especial de Fabiola A. Lorente-Sorolla, biznieta de Joaquín Sorolla y nieta de Helena Sorolla, quiero traer a este espacio la memoria de Helena Sorolla García, hija pequeña de Joaquín Sorolla y Clotilde García del Castillo, no sólo por haber disfrutado de Xàbia en su infancia y en su vejez sino porque siendo mujer, decidió tomar el camino artístico de ser escultora aunque las condiciones sociales de ser esposa y madre de siete hijos le hizo tomar la decisión de dejar su pasión a un segundo plano.

Helena Sorolla nació en Valencia el 12 de julio de 1895. Sus padres la llamaron Elena, sin H, pero sus obras escultóricas siempre las firmará con H. Este cambio obedece, según nos cuenta Fabiola recordando palabras de su abuela, a que en algún momento vió que Helena de Troya se escribía de esta manera y se sintió más identificada con la ortografía clásica y no tanto la religiosa1.

Imagen 02: Joaquín Sorolla. Clotilde y Helena caminando sobre las rocas de Jávea (1905. Colección particular)

Cuando Sorolla vino a Xàbia en 1896 y 1898, Helena era una niña juguetona e inquieta. Su padre se refería a ella en sus cartas con frases como: “…y a Dª Elena que sea buena, si no le mando una regadera” o Besos muchos a Elenita del paye que la quiere con toda su alma”. En una ocasión se encaprichó de una perrita, algo que a Sorolla le disgustó muchó y escribió: Ya presumía yo que la perrita sería la base de disgustos, y sobaduras de este verano, si puedes poco a poco quitarle esa preocupación mejor, siempre es mejor jugar con piedras y con agua, a con bichos”2. Esto indica el amor que ya tenía desde niña por los animales, inclinación que la mantuvo a lo largo de su vida teniendo pájaros y perros o esculpiendo un pequeño conejo.

Imagen 03: Estampas de Helena Sorolla en Xàbia realizadas por Sorolla: Retrato de Elena, Jávea (1900), Elena en Jávea (1900) Elena y Williams (1905) y Pescador con caña (1905) (Todas en el Museo Sorolla, inv. 10083, 15088, 818 y 733 respectivamente)

Helena Sorolla vino por primera vez a Xàbia en agosto de 1900 y después en 1905, cuando Sorolla cumplió su promesa de venir en verano con toda la familia. Se convirtió en la gran protagonista de algunos de sus cuadros en Xàbia, entre ellos Clotilde y Helena caminando entre las rocas, Jávea (1905. Colección particular) o las notas de color Pescador con caña (1905. Museo Sorolla inv. 733) o Helena y Williams (1905. Museo Sorolla, inv. 818). Pero también la dibujó en momentos de descanso mostrando a una Helena jugando en las rocas de Xàbia o bien dibujando o haciendo sus tareas en compañía de su madre Clotilde y sus hermanos.

Por hacer un perfil de Helena muy resumido, en base a las cartas, fotos y recuerdos familiares podríamos decir que fue una mujer adelantada a su tiempo. Se educó en la Institución Libre de Enseñanza bajo una ideología libre pensadora. Fue una mujer bonemia que le gustaba vestir y peinarse a la moda, incluso llevando pantalones, pero sin destacar, amante de las joyas y de los disfraces. Mujer preocupada por las tendencias artísticas, culturales y científicas. Leía en inglés y francés. Disfrutaba de viajar en coche, tren y sobre todo el avión. Le gustaba la música y en ocasiones tocaba el piano. Tenía aficiones culturales como leer, ir al teatro o al cine acompañado de su hermano, y también aficiones deportivas como el esquí, nadar o el senderismo por la Sierra de Madrid. También recuerdan que fue una mujer religiosa, a pesar de que la primera comunión la tomó con 20 años por iniciativa propia acompañada por una criada de la familia, rezaba el rosario, acudía a misa, o dedicaba una hora a sus oraciones. Pero por encima de todo, o lo que más se destaca de ella es que fue una muy buena mujer que no se metía en nada y muy bondadosa aunque también reservada ya que había que sacarla las palabras para hablar sobre Sorolla y sus recuerdos de infancia.

Imagen 04: Helena Sorolla. Danzanina (s.f. Colección particular) y Mujer sentada (s.f. Jardín del Museo Sorolla, inv. 20092)

La labor artística-profesional de Helena Sorolla se desarrolló en dos etapas: desde 1911 (con 16 años) hasta 1922 momento en que se casó con Victoriano Lorente. Después abandonó su pasión por dedicarse a su familia aunque realizó puntualmente algunas obras familiares. Su formación artística comenzó, lógicamente, con su padre quien le enseñó a dibujar desde niña. Después hizo algunas pinturas pero su pasión fue la escultura gracias a las relaciones de amistad que tuvieron con los escultores Mariano Benlliure y José Capuz quienes fueron sus maestros.

Se conservan cerca de 50 obras de Helena las cuales fueron moldeadas en barro y vaciadas en yeso. También trabaja la madera y el mármol. En su obra destaca la representación de la mujer con un dominio del cuerpo y una sensibilidad especial, mostrando una naturalidad nada insinuosa, pero también destacan los retratos familiares moldeados o tallados del natural para captar el realismo, carácter y esencia del retratado. Como mujer artista y escultora participó en algunas exposiciones como la Exposición de Juventud Valenciana (en 1916 y 1917) creada por su padre Sorolla y Benlliure, en la Exposición Nacional de Bellas Artes o en el I Salón de Otoño (ambas en 1920). Pero la más llamativa fue la exposición inaugural que hizo la nueva institución de mujeres Lyceum Club de Madrid en 1926, en la cual se dedicó una exposición monográfica a Helena y María Sorolla como escultora y pintora.

Imagen 05: Artículo dedicado a Helena Sorolla en Nuevo Mundo. Madrid, 3 de febrero 1922 y Exposición de María y Helena Sorolla recogido por La Esfera Ilustración Mundial el 18 de diciembre de 1926.

Hasta aquí vamos a dejar este corto relato de destacar a una mujer, esposa, madre y artista escultura en un mundo mal entendido como de hombres. Pero no quiero terminar sin adelantar que, a pesar del tiempo, Helena Sorolla volvió a reencontrarse con Xàbia cuando tenía 74 años de edad aunque estos recuerdos los hablaremos en una siguiente entrega. Continuará…

David Gutiérrez Pulido
(Ldo. Historia del Arte)
sorollajavea.wordpress.com

1 La información para estos artículos ha sido gracias a conversaciones con Fabiola A. Lorente-Sorolla y a las publicaciones ALMARZA LORENTE-SOROLLA, F: Pieza del mes:junio/13. Helena Sorolla García, escultora. Museo Sorolla, Madrid, 2013 y VV.AA: Helena Sorolla (1895-1875) Escultora. Catálogo de Exposición. Valencia, 2014.

2 PONS SOROLLA, B. y LORENTE SOROLLA, V.: Epistolarios de Joaquín Sorolla: III. Correspondencia con Clotilde García del Castillo (1891-1911).  Editorial Anthropos. Barcelona, 2009, Carta 114. pp. 97-98; Carta 121, pp. 101-102 y Carta 118, p. 100.

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