Homenaje al Guardia Civil Antonio Jiménez

Por: Guiomar

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El Guardia Civil Antonio Jiménez recibió un cálido homenaje por su paso a la reserva activa, tras treinta años de servicio en Xàbia. En un emotivo acto, celebrado en los Salones Carrasco, compañeros, autoridades y representantes del colectivo de Amigos de la Guardia Civil celebraron la despedida del servicio de este agente que se confiesa enamorado de Xàbia.

Antonio Jiménez ingresó en la academia de la Guardia Civil el 1 de septiembre de 1976. Seis meses después partió hacia su primer destino, un pequeño pueblo de 250 habitantes del Pirineo aragonés llamado Torla. Allí vivió con su mujer Antonia tres años y medio y nació su primer hijo, Óscar, pero después de la ilusión inicial de ver la nieve, la familia optó por un destino más soleado.

Así pues, Antonio solicitó destino en Alicante y le concedieron Xàbia, hacia donde partieron los tres, pensando que quizá echarían de menos la montaña. Duda que rápidamente se disipó, al ver el majestuoso Montgó.

En agosto de 1980 la villa era un agradable y tranquilo pueblo mediterráneo, y la belleza de sus paisajes pronto cautivó a la pareja. «Vine con la idea de volver a Bailén -su pueblo natal-, pero nos enamoramos de Xàbia y nos quedamos», confiesa Antonio. Dos años más tarde nacería su hija Azahara.

Después de 30 años de servicio en Xàbia, Antonio se retira y da paso a la «gente joven, que está muy preparada. Y es que «la Guardia Civil ha evolucionado muchísimo desde 1980», admite Jiménez, quien dedicó un emotivo agradecimiento a todos sus compañeros, y en especial, a su familia.

El teniente del puesto de Xàbia, Miguel Villaroya, entregó a Jiménez una placa en agradecimiento por su servicio, y dijo que «ha sido un placer y un honor haber trabajado con un profesional como tú». Mientras que la asociación Duque de Ahumada de Amigos de la Guardia Civil le obsequió con un escudo del cuerpo.

La sorpresa de la noche la protagonizó el director del Parador, Alfonso Rubio, que da la casualidad es también de Bailén y amigo de Antonio desde que eran pequeños. En nombre del alcalde de la ciudad andaluza, Rubio entregó al homenajeado un escudo de su localidad, y recordó viejos tiempos con el guardia al que de niño apodaban «el muni» porque su padre era Policía Local.

Por su parte, el alcalde de Xàbia, Eduardo Monfort, recordó la relación tan directa, y la  estrecha amistad, que le une a los miembros más veteranos de la Guardia Civil local debido a su trabajo como abogado en los Juzgados de Dénia, y agradeció a Jiménez el servicio prestado al pueblo javiense con un fasímil del «Título de la Villa».

Los parlamentos finalizaron en clave de humor con un chiste de Guardia Civiles contado por Antonio, quien de paso añadió que «hoy también se jubila Toledo», en alusión a la confusión de muchos ciudadanos que a Jiménez se dirigían con el nombre de su antiguo compañero, retirado hace cuatro años.

 

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