La Casa del Vino y Graham Smith unidos en un proyecto de almacenaje de botellas en agua de mar

21 noviembre, 2018Por: Carlos López

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Graham Smith es un residente de Xàbia apasionado por los inventos. Tiene registradas numerosas patentes y la última de ellas ha sido todo un éxito. Se trata de un sistema para que las botellas de vino puedan criarse en agua de mar, con la particular de que no se hace en alta mar, y así evita cualquier tipo de afección medio ambiental.

Smith presentó su sistema a la Casa del Vino de Xàbia, y allí sus responsables decidieron probar cual sería el efecto en la edición especial del Ribera del Duero, crianza de 4 meses, que embotellaron para celebrar su décimo aniversario. Metieron 200 de esas botellas en los tanques de agua de mar de este inventor. Los matices y los contrastes son totalmente diferentes entre una botella que ha sido almacenada durante varios meses en la tienda y los que tienen aquellas que han sido depositadas en el tanque de Smith.

Así lo explicó Thamar Kolsteren de la Casa del Vino, se trata de un sistema muy diferente “en una bodega, la botella está rodeada por el aire y el método es el de la convección”, mientras en el tanque “al estar rodeada por agua el sistema es el de conducción”. Tras seis meses -añadió el inventor- el vino “se ha convertido en otro, con un sabor único”.

Este inventor explicó que su idea viene de EEUU, pero que la ha modificado para no tener producir efectos negativos en el mar. Así en lugar de depositar las aguas en alta mar o en los fondos marinos, con el doble riesgo que hay de contaminación, tanto del vino, como del medio marino, decidió que debía coger el agua de mar y meterla en un tanque.

En condiciones estables, a 14 grados de temperatura, se pueden almacenar hasta 1.000 botellas de vino en sus tanques, con un sistema de presurización y refrigeración que mantienen los fontaneros de Aquafont. En su interior las botellas envasadas en bolsas al vacío.

En la Casa del Vino ayer sus clientes pudieron catar las diferencias entre un vino que estuvo almacenado en el tanque de agua de mar este inventor y otro que estuvo en un almacén normal. Las diferencias se notan, el sumergido tiene unas notas más intensas. Los clientes lo tuvieron difícil, pero al final lograron sentir en sus paladares las sensaciones diferenciadas.

La Casa del Vino ofrece un pack especial con caja de madera y dos botellas, una de ellas sumergida en el tanque de agua, y la otra sin, por un precio de 15 euros.

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