La juventud de Xàbia pone a debate sus garantías sociales y el modelo de municipio que espera recoger en un futuro

14 abril, 2019Por: Alvaro Monfort

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Los debates políticos no son fáciles. Influyen numerosos factores que evidencian que, tener una buena oratoria, no es suficiente para convencer. Y es que, en un intercambio y defensa de opiniones de estas características, existen tres aspectos con los que hay que lidiar aparte del resto de participantes: uno mismo, la obediencia que uno profese hacia las siglas que representa y el público que recibe la información, la procesa, saca sus conclusiones e incide aportando su visión y dudas.

El podcast de Internet, Dona’t Veu, ha reunido -en la sala de conferencias del Museu Soler Blasco- a jóvenes de las distintas formaciones políticas locales que, a día de hoy, se conoce que concurrirán en las elecciones municipales del 26 de mayo. Por el PSPV estaba Ximo Segarra, por el Partido Popular, Elena Gwyn Jones (relevada por su compañero Pepe Peñalver a mitad del debate por cuestiones laborales), Alex Aguilar de Podem Xàbia, Juan Cardona de Compromís, Enrique Escrivá por Ciudadanos (y el único alcaldable del grupo) y Abel Moll de Ciudadanos por Jávea. Cada uno de ellos preparado, en mayor o menor medida, para capear el temporal y dejar alto el pabellón personal y el de sus respectivos. Puede que para algunos fuera su primer debate o ponencia pública. Para otros, una forma más de exponer sus ideas frente al respetable. Una cosa es cierta: la cordialidad ha sido la tónica general de la sesión, algo digno de admirar y que atisba el interés común que persiguen los jóvenes del municipio.

La pequeña sala del museo ha evidenciado sus problemas de espacio. Entre el concurrido público, colegas de partido de los participantes (algunos curtidos en política local), familiares y jóvenes con curiosidad de comprobar si sus homónimos generacionales les representarían.

La finalidad del encuentro era clara: debatir sobre las problemáticas que encuentran los jóvenes de Xàbia entre la franja de edad de los 16 y 30 años y aportar plausibles soluciones a las mismas. Y es que el municipio arrastra ciertos problemas históricos que, sucesivos y distintos gobiernos, no han sabido solventar. Sí paliar, atacar y poner parches a corto plazo; pero no solucionar. Y uno de ellos es la juventud. Qué hacer con ella y qué oportunidades ofrecerle más allá del ocio.

El debate se ha estructurado en cuatro bloques: Realidad del mercado laboral para jóvenes no vinculado al turismo y la hostelería, el acceso a la vivienda y el alquiler de la misma, la educación y oferta formativa del municipio y opciones de ocio saludable. Bloques abiertos en los que cada uno de los participantes ha podido explayarse y recordar las acciones llevadas anteriormente sobre cada materia. Ligado a cada uno de ellos, el correspondiente turno de palabra del público.

A priori son cuestiones administrativas y sociales difíciles de abordar desde una concejalía como las del ayuntamiento de Xàbia porque muchas de estas competencias están reguladas a nivel autonómico y los consistorios locales sólo pueden adherirse a las facilidades que surjan al respecto de cada una o tratar de implementarlas de la forma más amable en sus poblaciones.

Es, en esta última tarea, donde los departamentos tienen que involucrarse. Y para hacerlo, los jóvenes participantes en el debate han hablado de incentivos europeos, concienciación social a largo plazo, promoción de las ayudas disponibles, sostenibilidad medioambiental, asesoramiento, mesas de diálogo, viviendas sociales, apostar por una oferta formativa más extensa y variada, movilidad coherente y ambición local.

Con matizaciones ideológicas, partidistas y personales, cada uno de los representantes ha mostrado una visión y percepción de la realidad que viven los jóvenes de Xàbia. Y es esperanzador como, a pesar de las diferencias, comparten una visión única: El empleo que se mueve alrededor del turismo no puede ser la principal opción laboral para la juventud local dadas las plausibles consecuencias de perpetuar un modelo de masificación obsoleto e inviable para preservar el municipio. Para esto se aboga por incentivar a los jóvenes emprendedores o establecer programas que diversifiquen la oferta. Tampoco se pueden mantener los abusivos alquileres que obligan a muchos jóvenes a abandonar el pueblo y establecer un plan de futuro en otra localidad. Ambas acciones, el estancamiento laboral basado en el turismo y la inviabilidad económica para acceder a la vivienda condenan el crecimiento de población.

También se ha hablado de otra de las carencias históricas de Xàbia: el transporte (urbano, comarcal y regional), de las paupérrimas conexiones y de cómo este deficitario servicio afecta a numerosos estudiantes que se desplazan fuera. Se ha hablado de ayudas a la movilidad, revivir asociaciones que se dejaron morir institucionalmente, de las nuevas vías que los jóvenes utilizan para desplazarse compartiendo gastos y que podrían disponer de algún tipo de apoyo local, la puesta en marcha de políticas público-privadas para garantizar un servicio de transporte decente y reivindicar -aún más- el consabido Tren de la Costa, carne de cañón habitual durante las campañas electorales.

Otra de las cuestiones tratadas ha sido la educación. Los representantes políticos coinciden en que debe apostarse por un mayor abanico de ciclos formativos aparte de los ya existentes. Abogar por que Xàbia sea sede universitaria de algunas universidades, oferta educativa bajo demanda, apostar por programas educativos que no se impartan en otro lugar y que pongan al municipio como referente o la lógica y simple ampliación del horario de las bibliotecas en época de exámenes.

Por último, en el bloque de ocio, se ha querido éste ligar a la celebración de actos taurinos y cuasi centrar la atención en este tipo de festejos incidiendo en la opinión personal de cada uno (Por cierto, a favor, pero no de las actividades y algunas prácticas de maltrato que lleva asociadas). Respecto a la cuestión principal, entre otras, la sombra del Central Cinema como edificio patrimonial que merece un uso ha vuelto a planear sobre la sala. Los distintos participantes se han mostrado proclives a convertirlo en un espacio de ocio destinado a jóvenes mayores de edad. También se han mostrado partidarios de establecer una asamblea de jóvenes para trabajar esta cuestión. En este sentido, el actual concejal de Juventud, Ximo Segarra, ha matizado que él ya lo intentó con escaso resultado. El resto de ponentes han animado a seguir intentándolo.

Este debate ha permitido constatar una mentalidad crítica y constructiva de los jóvenes de Xàbia. Una forma de pensar que conviene vislumbrar y recordar que existe de tanto en tanto. Aparte de las propuestas aportadas por cada uno (que muchos ya han anunciado que formarán parte de los programas electorales que tocará votar de cara a mayo) es encomiable conocer la preocupación que existe por el estado actual de un municipio cuyo testigo recogerán en un futuro. Y cómo, a pesar de cargar con los muchos estigmas que se atribuyen a los jóvenes, se sienten preparados para contribuir a mejorar y fortalecer dicho legado. Con más o menos capacidad de exposición, con mayor o menor conocimiento de la restrictiva burocracia y la lentitud y complejidad de las tramitaciones administrativas, pero con una visión que merece escuchada y tenida en cuenta.

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