La Oficina de Urbanismo recepciona urbanizaciones que llevan más de una década sin cédula

25 enero, 2013Por: Guiomar

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Desde que entró a ocupar el cargo de concejal de Urbanismo, La obsesión de Pere Sapena ha sido la de poder solucionar todos los expedientes pendientes que impedían conceder las cédulas de habitabilidad a viviendas ubicadas en urbanizaciones, terminadas algunas hace más de una década. Los vecinos de Pi Ver, Las Laderas y Pou del Moro I podrán por fin regularizar la situación de sus propiedades.

Después de más de diez años, el Ayuntamiento ha conseguido solucionar las deficiencias que impedían la recepción de Pi Ver. El agente urbanizador ha arreglado y adecuado según normativa  algunos problemas tan nimios, como reponer cableado eléctrico que había sido vandalizado, lo que ha posibilitado recepcionar la urbanización y empezar a conceder las cédulas de habitabilidad de oficio.

Según explica Sapena, la oficina técnica ha cambiado su política, y en vez de limitarse a rechazar expedientes que no están completos, ahora opta por una estrategia más proactiva de búsqueda de soluciones, siendo el principal objetivo que los ciudadanos puedan contar con la cédula de habitabilidad de sus viviendas. Sobre todo porque ahora se han dado de alta en el Catastro, y por tanto tributan el IBI, cerca de 500 viviendas de nueva construcción, muchas de las cuales están situadas en estas urbanizaciones que no estaban recepcionadas.

Aunque el departamento de Urbanismo intenta ir todo lo rápido que puede, en algo más de año y medio ha logrado conceder alrededor de 200 cédulas, cuando a principios de legislatura había unas 800 pendientes. En las urbanizaciones que ahora se están recepcionando, Pi Ver, y en breve Pou del Moro I y Las Laderas, el Ayuntamiento irá concediendo las cédulas de oficio, aunque si un particular quiere, puede solicitarla ya.

En pasadas legislaturas los problemas que impedían recepcionar urbanizaciones parecían muros infranqueables, y el mejor ejemplo de esto es el caso de Pou del Moro I, donde se decía que no concederían las cédulas hasta que los vecinos no pagasen la obra del muro de contención del Gorgos que la urbanizadora no había hecho. Pero «no deben pagar justos por pecadores», asegura Sapena quien ha demostrado que la solución ha sido mucho más sencilla, y es que la recepción de la urbanización se puede separar de la obligación construir el muro.

Así, se ha obligado al urbanizador a que arregle las deficiencias en alcantarillado y aceras, y una vez terminados estos trabajos, las viviendas podrán recibir sus cédulas. Para abordar el proyecto del muro, se ha separado éste en otra fase y se ha retenido el aval depositado por el agente urbanizador para poder darle una solución en un futuro.

La regularización de estas propiedades tiene además otra ventaja añadida, y es que también así el Ayuntamiento podrá vender las parcelas municipales que en ellas tienen -en Pi Ver tienen 20-, permitiendo así financiar otros proyectos para el municipio, como los aprobados dentro del Presupuesto Participativo, entre los que están la rehabilitación del Central Cinema o el Surco, entre otros.

 

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