La parroquia de San Bartolomé inicia las obras de restauración de su cubierta y campanario

14 febrero, 2020Por: Alvaro Monfort

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Es muy difícil imaginar la silueta recortada de Xàbia sin el campanario y nave central de San Bartolomé alzándose imponentes por encima de los edificios del Centro Histórico. Durante más de cinco siglos, la iglesia-fortaleza que sirvió como punto de vigía para proteger a los habitantes de la legendaria villa, se ha erigido como uno de los símbolos más característicos de esa otra faceta del municipio que sea aleja del sol y la playa: la patrimonial, histórica y cultural que ha forjado la enraizada identidad local.

Sin embargo, su avanzada edad requiere de unos cuidados especiales. Por eso, la parroquia de San Bartolomé iniciará, en breve, los trabajos de restauración de la cubierta del templo después de arduas tramitaciones. Y pese a existir un ambicioso y necesario proyecto de acondicionamiento integral del edificio, las cosas de palacio -y las de la administración pública más- van despacio; y sólo se realizarán los trabajos que corresponden a su techado y campanario porque se han calificado como “obras de emergencia”. Esta consideración ha posibilitado que la Dirección General de Patrimonio y Cultura de la Generalitat Valenciana diera luz verde a las reformas el año pasado y que, este viernes 14 de febrero, se firme el acta de replanteo del proyecto.

El arquitecto conservador de la catedral de València, Salvador Vila Ferrer, será el encargado de llevar a cabo las actuaciones en el templo gótico isabelino. Vila es todo un referente en este tipo de ejecuciones y entre sus restauraciones destaca la realizada en el Real Monasterio de Santa María de la Valldigna en Simat.

Las obras que van a realizarse incluyen el saneamiento completo de la cubierta del templo y el tratamiento de las humedades y goteras. También, la restauración del deteriorado campanario y la limpieza de la vegetación que ha proliferado en las paredes y techado, así como el acondicionamiento de las gárgolas de desagüe. La reparación del reloj de la parte norte que se desprendió durante el fuerte temporal no está incluida dentro de estas actuaciones, pero, tal y como afirman fuentes parroquiales: “se terminará arreglando”. Estas mismas fuentes han asegurado que las obras no interferirán en las celebraciones litúrgicas y que sólo ocuparán una pequeña parte de la Plaza Celestino Pons.

Restauración sufragada por la propia parroquia.

La titularidad de la parroquia de San Bartolomé está en manos de la propia parroquia. Ni es del arzobispado ni del Ayuntamiento de Xàbia. De ahí que el total de 500.000 euros que supone el acondicionamiento de este símbolo local vaya a ser costeado por la misma parroquia.

¿Dispone San Bartolomé de esa cuantía? Parece ser que no. De ahí que haya solicitado un préstamo banco y que se esté tramitando solicitar una subvención del Ministerio de Fomento cuyo plazo finaliza en tres semanas. Desde la propia parroquia admiten que sería un empuje para sobrellevar el peso económico de la obra si el ayuntamiento estableciera algún tipo de convenio de colaboración como ya estableció para terminar de sufragar las obras de la Casa Primicias en su momento.

A día de hoy no existe ningún tipo de acuerdo escrito entre ambos y eso que la iglesia acoge numerosos eventos musicales que se incluyen dentro de la programación cultural local dada su envergadura, resonancia y capacidad de aforo. Esto, indican desde San Bartolomé, “forma parte del compromiso que la parroquia tiene con el municipio y su finalidad de uso religioso y civil”.

L’Església és del poble.

Hace unos años, cuando se puso en tela de juicio a quien correspondía la titularidad del templo, comenzó a resonar esta cantinela que, incluso, fue llevada a la Foguera Central de 2010. La lógica hace creer que, si verdaderamente, los vecinos y vecinas de Xàbia sienten como “suyo” el monumento que supone la fortaleza de San Bartolomé, se debería notar ahora que su acondicionamiento está a la vuelta de la esquina.

Desde la parroquia han asegurado que, pese a que todavía no se ha planteado ninguna acción con la que recaudar fondos entre la feligresía y todas aquellas personas interesadas, sería un logro conseguir suscitar el interés por la reforma entre particulares y empresas privadas.

Y es que el templo de San Bartolomé es un viejo conocido que aún está por conocer y que no goza del auténtico protagonismo que merece dada su singularidad artística, arquitectónica e histórica. De ahí que, para poner en valor la importancia de la restauración, en pocas semanas se vaya a exponer al público un estudio realizado por Salvador Vila que visibilice la historia de la fortaleza, cómo era, cuál es su estado actual, la obra que se va a llevar a cabo y la pretensión de futuro.

Desde la parroquia esperan que esta muestra suponga un espaldarazo para iniciar un nuevo camino que permita recordar el gran tesoro que es la iglesia-fortaleza de San Bartolomé y situarlo en el lugar que merece.

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