Imagen 01: Rafael Monleón y Torres. Tempestad y naufragio en el cabo de San Antonio (1866. Biblioteca Nacional de Madrid, inv. DIB.16.27.5)

La tempestad del mar de Xàbia pintada por Rafael Monleón, Sorolla y Salvador Abril

27 enero, 2020Por: Redacción

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Dentro de la pintura de paisaje que inunda el siglo XIX en toda Europa y que llega su influencia a la escuela valenciana, la temática de las marinas va a ser uno de los más aclamados y más destacados en esta escuela. El pionero en este tipo de género será el pintor valenciano Rafael Monleón y Torres a lo que le seguirán muchos otros pintores como Salvador Abril, Ignazio Pinazo o Joaquín Sorolla por mencionar a los más destacados.

La representación del mar es un escenario de la naturaleza que ofrecerá un atractivo al pintor digno de ser pintado ya que es una naturaleza cambiante y a la vez incontrolable por el hombre. Las estampas marinas despiertan emociones, desde la tranquilidad y serenidad de unas aguas tranquilas, con un horizonte de costa inmersa en una masa de azul con un oleaje ligero, hasta una inmensidad descontrolada con unas aguas agitadas por un fuerte oleaje que provoca miedo, inestabilidad y pequeñez del hombre frente a la naturaleza1.

En un momento artístico que deriva del Romanticismo y el Realismo en donde hay un acercamiento de los sentimientos de unión del hombre con la naturaleza, el pintar marinas con escenas de tempestades y naufragios implica una dificultad técnica que será alabada por la crítica y al mismo tiempo una mezcla de sentimientos al presentarlas de grandes formatos envolviendo la pintura al espectador.

Imagen 02: Mar agitado frente a las costas de Xàbia por el efecto de la borrasca Gloria (enero 2020)

Esto es lo que consiguió el pintor antes mencionado, Rafael Monleón y Torres, pintor especializado en marinas y piloto naval. Fruto de sus dos pasiones fue el gran número de viajes que realizó por las costas españolas y extranjeras dejando numerosos dibujos de barcos y estampas de marinas al tiempo que pintó muchos cuadros con esta temática que serán objeto de admiración y reconocimiento en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid2.

En la década de 1860, Rafael Monleón viajó por las costas de Dénia y Xàbia y además de realizar dibujos marineros, presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866 un cuadro titulado Tempestad y Naufragio en el cabo de San Antonio (1866) con el que obtuvo una Mención Honorífica. Con este cuadro y otro titulado La bahía de Jávea (1866) fue de los primeros pintores que vino a pintar a Xàbia y llevó su nombre y sus paisajes a una muestra nacional de pintura.

El cuadro original no lo conozco ni tampoco sé si se conserva en algún fondo pero sí que conocemos un dibujo que hizo el propio Monleón del cuadro. En la imagen aparece un mar embravecido con grandes olas y un cielo tempestuoso en donde un gran barco ha naufragado y queda varado a la orilla mientras que una fila de personas parecen estar tirando de un cabo para poder salvarlo. Es una imagen en donde se mezclan varios sentimientos, lo minúsculo del dibujo de las personas frente a la grandiosidad del paisaje que nos trasmite la pequeñez del ser humano frente a la naturaleza. Por otra parte las olas y el cielo en movimiento nos transmiten la energía de la naturaleza incontrolada.

Imagen 03: Joaquín Sorolla. Mar de Tormenta (1900. Museo Sorolla, inv. 10034)

No solamente Rafael Monleón mostró la fuerza del mar y los desastres de un fuerte temporal en Xàbia sino que Joaquín Sorolla, en su tercera estancia en agosto de 1900, también pudo conocer un día de tormenta en Xàbia que no pasó desapercibido queriéndolo captar en uno de sus apuntes. Se conserva en el Museo Sorolla bajo el título Mar de tormenta (1900. Museo Sorolla, inv. 10034) y muestra cómo la fuerza de las olas chocan contra lo que parece son unas rocas al tiempo que presenta un cielo agitado como consecuencia del temporal.

Imagen 04: Pintura de Salvador Abril incluida en Recuerdo de mis excursiones (1915)

Años más tarde, cuando Salvador Abril visitó en 1915 Xàbia, también pudo experimentar en sus propias carnes los efectos de un mal temporal. En una de sus excursiones por la costa xabiense, concretamente rodeando el cabo de San Martín, se encuentran batiéndose de través una mar gruesa y espumeante. Aquellas aguas parecían hervir sobre un volcán… eran tan fuertes los bandazos que daba el bote, y que parecían aumentar por momentos que temíamos si aquella frágil embarcación, por su avanzada edad, podría resistirlos, o si con uno de estos golpes pudiese abrir alguna vía de agua”3. De nuevo, Salvador Abril, quien también había sido premiado en varios certámenes con temáticas de marinas, de tempestades, naugragios o choques de barcos, ahora vivía un mar agitado dejando como testigo de ello un apunte de esta experiencia en su escrito Recuerdo de mis excursiones.

David Gutiérrez Pulido

(Ldo. Historia del Arte)

sorollajavea.wordpress.com

1 PLA VIVAS, Vicente: “La pintura valenciana de marinas a fines del XIX: Una encrucijada de sentidos” en Mare Nostrum. Visiones del Mediterráneo en pintores valencianos de finales del siglo XIX y principios del XX”, pp. 3-12

2 GONZÁLEZ DE CANALES Y LÓPEZ-OBRERO, Fernando: “Los dibujos de Rafael Monleón Torres” en Archivo de Arte Valenciano, Volumen XXXIX, 2008, pp. 163-180.

3 ABRIL, Salvador: Recuerdo de mis excursiones. Valencia, Impr. Sanchis, Torres y Sanchis, 1915, p.20.

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