Las calles engalanadas de Xàbia como ejemplo de la sana reciprocidad que merece la fiesta

21 junio, 2022Por: Alvaro Monfort

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Tiempo de lectura: 6 minutos

Las calles engalanadas, no son imprescindibles para celebrar unas fiestas locales. No obstante, su confección es cada vez más necesaria, por todo lo que suponen más allá de su mera finalidad decorativa y ornamental. En el hecho de adornar voluntariamente el espacio público, hay una doble intención de reciprocidad. Primero, para con quien organiza la celebración para el resto del municipio agradeciendo -sin palabras- su labor y contribuyendo a ensalzarla. Y, en segundo lugar, para con el resto de vecinos y vecinas a quienes, con este inconmensurable gesto, se les está invitando a vivir al máximo la festividad.

La necesaria reivindicación y puesta en valor de las calles engalanadas se resume en: admiración, humildad e identidad. No es esencial para la fiesta que un grupo de vecinos y vecinas con sus quehaceres, sus trabajos, sus familias y problemáticas personales; se reúna por las noches y en sus ratos libres y de descanso para meterse en el embolado que supone la confección de un engalanado. Tampoco lo es el recorrerse establecimientos buscando, a veces incluso mendigando, la colaboración de los comerciantes con el fin de proveerse de materiales y que la inversión económica no haga mella en el bolsillo personal. No hay necesidad de enfrentarse a la marabunta de cables que zigzaguean entre las calles o que se encuentran instalados de forma dudosa y hasta peligrosa. Y por supuesto, no es de recibo el sufrimiento colectivo, asumiendo una evaluación diaria de daños fruto del absurdo vandalismo nocturno.

Sin embargo, se sigue engalanando. Y se ha convertido en un ingrediente más que sazona sobremanera la fiesta porque sin la participación popular, más allá de acudir como espectador o consumidor a los distintos actos, ésta no tiene sentido. El pueblo ha de ser coautor en la consecución de sus tradiciones más arraigadas y ahí es donde incide la importancia de esta reciprocidad.

Detrás de un engalanado no hay artistas ni expertos contratados a través de una licitación municipal o un contrato menor cuyo esfuerzo y resultado final viene estipulado en un contrato con una cuantía económica marcada. A sus espaldas, hay vecinos y vecinas de todas las edades y condiciones cuyas manos no son tan hábiles en muchas ocasiones, pero sí muy voluntariosas. Que no le temen al trabajo duro porque, o bien su experiencia de vida les ha permitido asumirlo como una constante más, o bien porque forma parte de su día a día. Su motor es la generosidad y el respeto hacia lo que se celebra y hacia todas aquellas personas que, en un pasado más sencillo, contribuyeron a hacerlo realidad.

En el mejor de los casos, la decisión de unos pocos, recompensará este titánico esfuerzo con 250 o 300 euros que hará germinar en sus creadores la “obligación moral” de revertirlo en un futuro engalanado el próximo año. El premio o “la gloria” de obtener el primer puesto, es lo de menos. Es una alegría que se atesorará en el recuerdo. El auténtico triunfo es para el resto del barrio o municipio que tiene la suerte de contar con vecinos y vecinas altruistas que, a pesar de las adversidades, entienden que deben aportar su sano granito de arena al engrandecimiento de la tradición y la cultura local. Sin su cabezonería y valentía anual, esta antigua tradición mediterránea, se perdería y así, un pedacito de la identidad propia.

Durante estos días, el Centro Histórico de Xàbia se convierte en una gran exposición pública al aire libre con motivo de les Fogueres de Sant Joan. Una valiosa muestra de la creatividad, capacidad e intencionalidad de los vecinos y vecinas. Detrás de cada engalanado hay motivaciones distintas. Unas calles lo hacen por gusto (porque sienten que tienen que sumar a la fiesta), otras porque tienen un quinto o una quinta y el simple hecho de tenerlos, es motivo de celebración.

“Había ganas” es el comentario más escuchado por los engalanadores y engalanadoras. Muchos manifiestan que lo que puede verse en la demarcación era la idea que tenían pensada para 2020, pero con más horas de trabajo. La mayoría empezaron antes del confinamiento y cuando éste llegó, paralizaron su labor. Otros la continuaron como forma de aprovechar el tiemplo enclaustrados.

El Tossal de Baix ha vuelto a ser la más madrugadora de todas. Montaron su primaveral propuesta el domingo 12 de junio y calculan haber hecho casi 400 flores entre las que surcan el cielo de la calle y las que adornan los cestos de las paredes que esperan que lleguen intactas al día 24. En esta ocasión, han recurrido al tejido sin tejer (o entretela) para su confección. Es una decisión inteligente: es maleable, económico y resistente al sol y a la lluvia. Engalanar los primeros tiene sus consecuencias, aunque no debería. A lo largo de estos días, han notado que algunas flores de la arcada principal ya han desaparecido.

Muy cerca, Sant Pere Màrtir apabulla nada más llegar. Han recreado un mar con overbooking de vida y plagado de detalles. El techo del engalanado está cubierto de redes creadas a partir de botellas de plástico. En cada sección, cuelga una marabunta de peces realizados con botellas, pajitas, palitos, cartón y mucha goma-eva que los cubre y los dota de colorido y resistencia. Hay tiburones de varias especies, un pulpo gigante, sirenas y hasta Bob Esponja y Patricio. Todos han sido confeccionados por una única vecina y parece ser que muchos se han quedado sin colgar. Según cuentan, han revertido la cuantía del premio de 2019 (cuando ganaron) en la propuesta de este año y, además, cada vivienda ha puesto una simbólica cantidad. La mayoría de viales funcionan así, porque para este tipo de iniciativas populares no hay subvenciones.

El engalanado de la calle Sant Josep es muy coqueto. Pese a no estar realizado de forma artesanal, el resultado es muy bonito y elegante. A pocos metros están Els Cups. Tampoco es de confección manual, pero es muy loable que una pequeña calle, con poco vecindario y tanto protagonismo en la fiesta (se celebra uno de los cantos a Sant Joan y se realiza una ofrenda de raïms i bacores) tenga el detalle de adornarlo año tras año. En este sentido, también es digno de mencionar que calles como Virgen de la Soledad o Nou se sumen a la invitación festiva y colectiva. No son necesarios grandes montajes para participar en la fiesta.

Siguiendo el recorrido, se recomienda el uso del chubasquero por posibles chubascos en la calle En Forn. La meteorología centra la atención del engalanado de este año. El techo está cubierto de nubes, soles y rayos de goma-eva, lluvia de tapones y coloridos paraguas en las paredes. El contraste de azules sobre la tosca y el blanco de las casas crea un efecto muy refrescante.

Cruzando la Placeta del Convent está Jesús Nazareno. Es la más ancha de todas. Han sido los últimos en montar y prácticamente todos los vecinos y vecinas se han involucrado este año en el proceso. El engalanado de este año sabe a verano, pero también a la suave brisa que baja de La Plana las tardes de primavera y a los días de Pascua de hace unas décadas cuando era costumbre comprar coloridos molinets y empinar el catxirulo. Hay cientos de molinillos de cartulinas de colores sobrevolando el techo de la calle y cometas confeccionadas con todo tipo de telas.

Por último, San Cristóbal es uno de los viales con mayor tradición engalanadora de Sant Joan. Los años pasan, faltan manos y algunas de las que quedan ya no tienen la misma destreza de antes. Però tenen quinta i és motiu de festa. Su adorno de este año lleva su inconfundible sello de estructuras lineales y ordenadas. Tiran de costumbrismo y proponen fer una balladeta al sequer. Para ello, ensalzan la cultura local a través de ese gran emblema de la arquitectura tradicional que son los riuraus y la música a través de la letra de les Folies del Portitxol que puede leerse (o cantarse) desde un extremo u otro de la calle. Las flores de papel pinocho que circundan cada uno de los ojos del riurau los confeccionaron antes del confinamiento y los arcos de cartón este año después de fiestas del Nazareno.

Es un gozo recorrer estos días las calles del Centro Histórico y admirar el enorme trabajo con el que han obsequiado a todo el mundo los vecinos y vecinas que han apostado por mantener viva esta preciosa tradición. Inmortalizarlo con una fotografía para el recuerdo es gratis, preguntar a sus creadores cómo lo han hecho es disfrutar de su humildad y entrega y fomentar el respeto por su trabajo es lo mínimo que se puede pedir al caminante para que el desánimo no pase factura y pueda seguir disfrutándose de su creatividad muchos años más.

 

Respectem i Compartim els Engalanats!

 

 

 

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7 comentarios en “Las calles engalanadas de Xàbia como ejemplo de la sana reciprocidad que merece la fiesta

  1. Si tenemos que esperar a que lo haga el Ayuntamiento como las luces de navidad y los adornos tan precarios que nos ponen vamos apañados, gracias a los vecinos por tener un poco de alegría y gusto en hacer las cosas y lo más importante la colaboración del vecindario con las fiestas no cuesta nada, mi enhorabuena.

  2. La» cultureta» festera de Xàbia, con todas las licencias y permisividad municipal, es muy peculiar, por no ensuciarnos con otros apelativos. Basta ya!
    A ver si hay un concejal de fiestas y/o de seguridad que tenga lo que hay que tener.

  3. Artículo alternativo las calles y aceras llenas de restos de alcohol, orina y vómitos. Los vecinos no podemos dormir y mañana es laboral. Una cosa es fiesta y otra degeneración. En el pueblo casi hay más mierda que en el Arenal.

  4. Los vecinos engalanar y decorar las calles que ya pasarán los festeros y quintos a ensuciarlas de mierda y meaos esta en su adn. Vergüenza de gente y de fiestas.

      1. Claro, esperemos que no.
        Pero debemos estar tranquilos, los agentes de la Policía Local estar…AH ! NO, QUE NOA HAY!!!

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