Cara de agua con representación de angelote. Xàbia

Las caras del agua: cabezas que vigilan las calles de Xàbia

1 noviembre, 2022Por: Redacción

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Tiempo de lectura: 5 minutos

por David Gutiérrez Pulido**

 

Paseando por las calles del casco antiguo de Xábia, unas miradas fijas, inquietantes y desconocidas observan día y noche a los viandantes que discurren por ella. Unos seres estáticos e inmóviles, con miradas que vigilan, que escuchan, que ahuyentan o que protegen, son las llamadas las caras de agua situadas en algunas bajantes de hierro del siglo XIX que aún se conservan en algunos de los rincones de Xàbia.

Vamos a situarnos en la segunda mitad del siglo XIX, los avances en el tiempo desde la revolución industrial ha hecho que la utilización del hierro y otros metales estén dominando el paisaje urbano, ya no solo a un nivel arquitectónico sino en el diseño de elementos cotidianos que hacen mejorar las ciudades y poblaciones. Dentro de estos elementos hay un producto funcional que se va extendiendo en las fachadas de las viviendas, son las bajantes de agua. Estas piezas ya eran usadas desde la antigüedad en materiales como el barro o la cerámica y se hallaban escondidos entre los muros de la vivienda. Pero ahora, con la era industrial, se crean canaletas o bajantes de agua en hierro fundido a partir de un molde y de fabricación en serie, con el objeto de solventar el exceso de humedades en las fachadas en momentos de lluvia y así conducir el agua de los tejados por estas canaletas y bajantes hasta el suelo.

En España, estas piezas de hierro fundido fueron creados en las fábricas de fundición Tomás Aznar e Hijos, José Rodes, Vicente Ferrer Ballester o Baltasar Gens, todas firmas de la Comunidad Valenciana y a partir de ellas se distribuyeron por todo el territorio. Hasta aquí todo normal, pero la originalidad de estas tuberías de hierro radicaba en la decoración que había bien en su base o a una altura de unos 2 metros aproximadamente. Esta decoración estaba formada por un rostro hierático, a veces dulce, amable o angelical y otras veces monstruoso.

Diversos ejemplos de representación de angelotes en las bajantes de agua de Xàbia

Los rostros más habituales representados son los angelotes, el rostro de un niño con grandes mofletes, boca cerrada y pelo corto ligeramente rizado, recuerdan de alguna manera a esos pequeños ángeles que solía pintar Murillo. Estos rostros se encuentran en diversas calles como Carrer En Forn, D’Aval, Portal del Clot, Plaça Baix o Avinguda d’Alacant. Una variedad de este modelo es un angelote rodeado de un motivo floral, tan solo lo he encontrado en Carrer Mayor. Otro rostro más amable puede ser la mujer con melena (Carrer En Finestrat o d’Avall) un rostro femenino con la boca cerrada y fruncida y con una melena larga y rizada que le cubre la cabeza hasta el cuello.

Cabeza de mujer y de Medusa o Gorgona

Si de personajes más siniestros hablamos, entonces tenemos que mencionar a la Medusa o la Gorgona (Carrer En Grenyo o d’Avall), un rostro femenino y más monstruoso, con grandes ojos y pronunciada nariz, la boca cerrada y un pelo formado por gruesas ondulaciones que se extienden representando así las serpientes.

Por último, nos podemos encontrar algunos otros elementos más sencillos como las puntas que sobresalen de un anillo de la canaleta a modo de corona (Plaça Germans Segarra Llamas), un elemento cruciforme que se claveteado en un anillo de la canaleta con un volumen cuadrado en el centro y decorado con una cruz en aspa o bien el sello de la Fundición V. Ferrer Ballester de Valencia, casi ilegible (Carrer Mayor).

Otros ejemplos de representaciones: puntas, puntas con números, cruciforme y sello de la Fundición V. Ferrer Ballester

¿Qué son estos rostros y por qué representarlos en unas tuberías? Hay dos elementos que tenemos que tener en cuenta, la representación de una cabeza que inquieta y que está representada en un elemento que tiene que ver con la expulsión del agua. Si aunamos estos dos elementos tenemos que pensar que estas cabezas se tratan de símbolos protectores de las tuberías y de la expulsión de algo malo que puede dañar, en este caso el agua para no incrementar las humedades en las casas de las aguas pluviales.

Esto no es nada nuevo, nos tenemos que remitir al pasado para ver que en la antigüedad ya existían elementos parecidos. Tanto en la antigua Grecia, la cultura etrusca o el Imperio Romano, existían en los templos y edificios las antefijas, unas piezas realizadas generalmente en terracota que se situaban en el extremo final de las tejas. Algunas de estas piezas ya tenían unos rostros monstruosos como la representación de la Gorgona, con el objetivo de ahuyentar los malos espíritus o enemigos de esas arquitecturas en donde o bien protegían a la divinidad que se situaba en su interior o al propietario de una vivienda.

Antefijas griegas / Antefija etrusca con representación de Gorgona / Moneda con representación de Venus Cloacina y el Sacellum o templo en honor a Cloacina (42 a.C)

Una diosa en la cultura etrusca que después va a derivar en la Venus romana, va a ser la Venus Cloacina, una diosa protectora de la pureza y la suciedad de las aguas. Se la consideraba como la diosa protectora de la Cloaca Máxima de Roma o del alcantarillado, lo cual de nuevo existe una unión entre la protección y las aguas.

En el mundo cristiano, estas iconografías monstruosas y/o protectoras se van a dar principalmente en los templos a través de las gárgolas, que se trataban de elementos fantásticos y monstruosos que se colocaban en el sobresaliente de los caños para expulsar las aguas pluviables. De nuevo, al ser iconografías monstruosas resultaban tener un simbolismo de ser seres protectores de la Fe o de Dios (situado en el interior del templo) y la expulsión del pecado (las aguas de la lluvia). Un ejemplo de ello lo tenemos en la iglesia de San Bartolomé con sus gárgolas sobresalientes en sus fachadas.

Gárgola de la iglesia de San Bartolomé de Xàbia.

Con estos antecedentes, no es de extrañar que cuando se generan las canalizaciones de hierro para proteger las viviendas, además de tener un aspecto decorativo, la creación de estas caras mantengan ese simbolismo de protección de la vivienda o ahuyentar a los malos espíritus o las enfermedades derivadas de una mala salubridad del agua (como ocurrió con el cólera). Se dice que incluso los propietarios de una vivienda, tenían un catálogo de estas caras para elegir la que más les conviniera como protectores de su vivienda.

En conclusión, que estas caras del agua, resultan ser un elemento destacado del desarrollo y crecimiento del casco antiguo de Xàbia en la segunda mitad del siglo XIX o principios del siglo XX. Unas piezas de la arqueología industrial dignas de conservarse y protegerse dado que pertenecen al patrimonio xabiense. Una vez que os detengáis a verlas, ya no podréis dejar de buscarlas.

 

David Gutiérrez Pulido
Historiador del Arte
Un paseo por el arte

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