Lucas y Stephan, Iron Men en sólo seis meses

10 julio, 2012Por: Guiomar

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Hacer un Iron Man es para la mayoría de atletas una locura de tal dimensión que ni se lo plantean. Pero Lucas Gisbert y Stephan Fremeijer, a pesar de no dedicarse previamente a ningún deporte, se atrevieron con el reto con sólo seis meses de preparación, y… ¡lo superaron! Menos mal que no sabían que era imposible.

Allá por diciembre del 2011 Lucas y Stephan bajaron a Alicante para encontrarse con un amigo, Isra García. Lo que empezó siendo un simple encuentro para hablar sobre un tema laboral, terminó siendo la chispa que prendió la mecha del Iron Man.

Isra habló de su experiencia en la medio Iron Man de Elche, y la aventura cautivó la imaginación de los dos javienses, que partieron del encuentro con el teléfono de Octavio Pérez, preparador físico y el cuarto miembro de este particular equipo de amigos que en aquel entonces no podían siquiera soñar con lo que seis meses después habrían de realizar.

En un principio, el reto que se plantearon Lucas y Stephan era poder participar en una medio Iron Man, como ya habían hecho sus dos amigos. Para eso contaron con la inestimable ayuda, consejos y ánimos de Octavio, quien «ha sido uno de los pilares básicos en la consecución de este reto, por su manera de motivar, de transmitir y lo más importante, de congeniar con las personas», explica Stephan.

Pero la única manera de conseguir que dos chicos de Xàbia, a los que le gusta pasárselo bien con los amigos y que sólo practicaban un poco de deporte por diversión, que hasta entonces no habían hecho más de 5km seguidos corriendo, nunca habían nadado más de dos largos de una piscina y jamás habían probado hacer más de 30 minutos en bicicleta, se preparasen para un medio Iron Man (1.900m nadando, 90km en bici y 21km corriendo) era mediante un plan de entrenamiento muy cuidado y severo.

«Vinieron lesiones, días malos, mucho trabajo, días que no apetece entrenar bajo la lluvia…», explica Lucas, «pero Octavio todo esto lo tiene muy claro, y en su actitud está el secreto, nos ha tenido siempre exigiéndonos el 100% desde la motivación constante, la cercanía».

«En ocasiones te vienes abajo, pero él  sabe como motivarte cuando tienes un bajón y te sientes decaído», añade Stephan. «Se desvive por su trabajo, lo cual se refleja en sus ganas de motivar, de ver resultados, de que te superes a ti mismo«.

Y entonces, cuando sólo llevaban 2 meses de entrenamiento, Octavio organizó un medio Iron Man «clandestino», una prueba entre amigos para probar las fuerzas y entrenar de cara al medio Iron Man de Barcelona que se celebraría en mayo. Y Lucas, Stephan e Isra cumplieron con creces y consiguieron terminar el recorrido.

Fue entonces cuando Octavio les propuso el reto del Iron Man. ¡Una locura! Sobre todo para Stephan que arrastraba problemas en la rodilla. Pero su padre, ex fisioterapeuta, no sólo le animó, sino que se encargó de su recuperación, llegando a hacerle hasta 15 masajes en 3 días.

 

Llegó el día de la prueba, el 24 de junio en Niza. El día comenzó a las cuatro de la mañana con el desayuno, sonrisas y mucha ilusión, pero una vez a punto de tomar la salida para afrontar la primera prueba del día, la tensión se palpaba en el aire. A las 6:35, 2.800 aspirantes a «finisher» de Iron Man se tiran al Mediterráneo, cual atunes en un banco, nadando entre codazos en dirección a una única bolla. Después de 2.400m, vuelta al agua para hacer otros 1.400m, ya un poco más despejados, y de ahí salida rápida, transición y a por los 180km en bicicleta.

«La ruta en bicicleta la disfruté mucho, pero al mismo tiempo sufrí, si se pueden hacer las dos cosas a la vez«, relata Stephan, «180 km que alternan llano y montaña, subiendo 6 pequeños puertos y un coloso de 20 km, con un desnivel propio de una etapa reina de las grandes vueltas».

Al terminar la prueba en bicicleta, los cuatro amigos se sienten bien y animados para encarar la última, y la más dura, una maratón, 42,2km, y encima el día es caluroso y húmedo. Todos bien menos Isra, que empieza a quejarse de una lesión en el pie.

Uno a uno, poco a poco, los cuatro van entrando en el circuito al que han de dar tres vueltas, cruzándose por el camino, intercambiando miradas, palabras de ánimo e incluso abrazos. Mientras, la situación se vuelve dramática para otros que desfallecen y el trajín de ambulancias, hacia arriba y hacia abajo, las caras desencajadas de otros participantes hacen dudar a los que aún siguen corriendo que empiezan a notar el dolor y profundo agotamiento de llevar más de 10 horas sin parar.

A las 10:42 entra Octavio en meta, con lágrimas en los ojos por la emoción del reto conseguido y el recuerdo de todas las personas que le han apoyado, algunos que ya no están, pero que seguro le están viendo.

Tres horas más tarde, Stephan aparece en la recta final y Octavio salta al circuito para darle un gran abrazo antes de que cruce la meta. Una hora interminable más tarde aparecen Lucas e Isra junto. Al igual que en la medio Iron Man de Barcelona, Lucas prefirió esperarse a su compañero, sacrificando una mejor crono, para entrar juntos; entonces esperó a Stephan y esta vez a Isra, que llegaba cojeando.

«¿Hay algo más bonito que poder conseguirlo abrazado de un amigo con el que lo has compartido todo durante los últimos meses?«.  «En las dos pruebas, hubiera podido quedar unos minutos por delante y cruzar la meta sólo», explica Lucas, «¿crees que eso hubiera valido la pena? Yo sinceramente creo que no y que debemos utilizar el deporte como unión entre las personas; es lo mejor de todo esto. Hay una línea muy fina entre enfocar el deporte como sólo competitividad, por encima de todas las cosas, y enfocar el deporte para disfrutar de él, junto a los amigos y ayudando a obtener beneficios, transportándolos a otras áreas de la vida. ¡Yo prefiero esta!»

«¡Stephan, mira! Creo que ya llegan. ¡Ahí están!», exclama Octavio, mientras Lucas e Isra cruzan la meta cogidos de los hombros, pese a la fatiga extrema, con una sonrisa enorme, llena de satisfacción. ¡Ya son Iron Men!

Una vez en meta, todos se funden en un abrazo, los cuatro Iron Men y los amigos que han acompañado, David, Miguel, Josan, Kaitie y Mª Cruz, sin poder dejar de llorar después de tanto sufrimiento, pero llenos de orgullo.

 

Impossible is nothing

En esos momentos te viene a la cabeza todo el camino que has recorrido para llegar a ese momento. Stephan cuenta que, «pensé en todas las personas que han tenido que aguantar todos mis entrenos, como mis amigos y mis compañeras de trabajo; y en los días en invierno en los que, de buena mañana antes de ir a trabajar, tenía que cumplir con mis entrenamientos; o las horas y horas de natación que tuve que hacer debido a las lesiones; o en todas las noches y fines de semana que me he quedado en casa sabiendo que mis amigos estarían de juerga…, pero al final, todo tiene su recompensa. Ha sido duro, pero aún más enriquecedor«.

Para Lucas lo mejor de la experiencia no solo ha sido comprobar que es capaz de aguantar física y mentalmente el reto, sino los valores que ha aprendido a través de Octavio e Isra, como la auto-superación, la responsabilidad, la constancia o el sacrificio. «Por ahí irá mi próximo reto», confiesa Lucas, quien no quiere «tratar de mejorar la marca, ni de hacer un reto que supere en distancias el Iron Man, ni de conseguir batir a otras personas; tengo claro que mi próximo reto es hacer lo que Isra y Octavio han hecho conmigo, poder ayudar a otras personas a descubrir cómo el deporte educa a las personas«.

«Como profesional y amigo [a Octavio] le admiro mucho y tengo que agradecerle su apoyo; él ayuda a cambiar la vida de otras persona, y no hay nada más bonito en el mundo que eso».

«Seguro que te has propuesto metas profesionales que a simple vista pueden parecer imposibles, al igual que pensé yo en su día comiendo con Isra en Alicante que hacer un Iron Man para mí era imposible», reflexiona Lucas. «Si lo puedes conseguir en un reto deportivo, ¿qué no puedes conseguir en tu trabajo? Tenemos muchas barreras mentales y condicionamientos que nos dicen que no tenemos tiempo para ello, que yo no puedo, que eso es imposible…  Yo creo que si eres capaz de visualizarlo, eres capaz de hacerlo«.

 

 

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