Firma del arquitecto, en una de sus casas. La que está junto a la carretera del Portitxol.

Manuel Jorge Fernández, por Isabel Bilbao

31 mayo, 2020Por: Redacción

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La galerista Isabel Bilbao nos ha remitido este texto que resume la vida del arquitecto y pintor Manuel Jorge, que falleció hace unos días. Por su interés lo reproducimos en su integridad. 

 


Manuel Jorge nace en Chantada (Lugo, Galicia) en 1929. De familia humilde, sus padres sin embargo le alentaron en su formación y estudió Arquitectura en Madrid. En 1959 obtiene el título de Arquitecto Superior y en 1965 el de Doctor Arquitecto.

En 1960, vive y pinta en Menorca y en 1961 expone en la Galería Biosca de Madrid, dirigida en aquel entonces por Juana Mordó, en la Galería Syra de Barcelona y participa en una colectiva en la Sala de Arte del Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela. Durante ese año se traslada a Cadaqués (Girona, Catalunya) donde conoce a la pintora finlandesa, Christina Snellman, quien pronto se convertiría en su esposa. Viven un tiempo en Chantada y a partir de 1963, Manuel Jorge y Christina se instalan en Xàbia/Jávea (Alicante), donde erige sus primeros proyectos arquitectónicos y combina desde entonces sus dos pasiones: la arquitectura y la pintura aunque las exposiciones cesan completamente hasta la presentación de la Fundación Manuel Jorge en 2003.



En 1975 se trasladan -Manuel y Christina- a París (Francia). Viven y pintan en la Cité Internationale des Arts, fundada en los años cincuenta según una idea del reconocido artista plástico Eero Snellman, el padre de Christina. Alternan más tarde su vida en Xàbia/Jávea con viajes a Finlandia y viajan por España, Escandinavia, Inglaterra, Italia, Rusia, Grecia, Centro Europa, los Estados Unidos de América, Egipto, Arabia Saudí, Australia…

Manuel Jorge ha proyectado a lo largo de su vida más de cien viviendas, muchas de ellas unifamiliares y principalmente en la comarca de la Marina Alta, pero también en Valencia, Masalaves), Madrid e incluso en Arabia Saudí. En la recogida del «Premi d’Honor Vila de Pedreguer al Mèrit Arquitectònic i Urbanístic» en 2011 declaró: “En los últimos años la arquitectura que se realiza está descontextualizada del entorno en el que se diseña”. Una globalización que, según su opinión “perjudica a la originalidad y resta creatividad” a los arquitectos y apostó por “el diseño de construcciones que se adapten al paisaje en el que se construyen” asegurando que “los árboles y otros elementos de la naturaleza deben tenerse en cuenta cuando un arquitecto se plantee el diseño de una vivienda”.

El arquitecto, según comunicó el jurado, fue merecedor del galardón “por su trayectoria, reflejada en una arquitectura sincera, pensada para el Mediterráneo y sin concesiones a la locura urbanística, en una obra equilibrada que se integra y respeta el medio, en la singular pincelada de su universo creativo”.

De hecho, los materiales con los que construye Manuel Jorge, son siempre autóctonos, y utiliza además recursos y sabidurías tradicionales para la realización de sus proyectos. Su labor arquitectónica fue reconocida también por el pueblo de Xàbia, que le dedica una calle en 2009, en la que se halla el conjunto realizado por él de las «Casas de Fidias».

En cuanto a su pintura destacan, al principio sus pinturas negras, en consonancia con la lluviosa Galicia, y en el espíritu de Francisco de Goya, Gutiérrez Solana y Vázquez Díaz. A partir de 1961, ya con Cristina Snellman, aparecen las pinturas de Cadaqués, construidas con color y se olvida por un tiempo de la línea. Posteriormente, hacia 1998, pintura y arquitectura dejan de fluir en paralelo para ser la misma cosa. Entra el espacio en la pintura –como forma espacial geométrica abstracta- y el color en los edificios. La línea casi siempre fue una constante, pero ahora el juego de perspectivas, volumen y color se simplifican y la masa de color se hace reina: el espacio habita en el cuadro, el color, la luz y sus sombras invaden su arquitectura y tiene lugar la fusión de las dos disciplinas.

Sus nuevos proyectos arquitectónicos intercambian naturalmente formas y conceptos con su pintura, acentuándose la idea de zonas de luz inesperada por medio de vidrieras y claraboyas que surgen en recodos, vueltas de escalera o salientes en la fachada. A partir de 2003 expone en tres ocasiones su obra gráfica en IB Isabel Bilbao Galería de Arte, y muestra sus obras originales sucesivamente en dos magnas exposiciones en las salas municipales de Xàbia/Jávea (2009 y 2015); en el Centre del Carmen de Valencia (2010); en una gran retrospectiva en el Museo Provincial de Lugo y al tiempo en su ciudad natal Chantada (2016); y la última, de nuevo en Chantada, en 2018.

El corpus de su colección consta de más de 2000 obras entre las que se incluyen bocetos, dibujos, pinturas, diseños industriales y varias series de obra gráfica. En sus archivos figuran esbozos, planos y fotografías y de toda la obra arquitectónica realizada a través de su vida por Manuel Jorge. Su obra se conserva ahora en Chantada. La Fundación Manuel Jorge desapareció finalmente en 2019 y su fondo de serigrafías se entrega a la Villa de Xàbia. La Asociación Amigos de Manuel Jorge de Chantada prepara una exposición homenaje en 2021.

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