Movilidad sostenible, ¿será sólo cuestión de ciencia ficción?

Por: Guiomar

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Cuando veo las películas de ciencia ficción de los DBC##160 -una de mis favoritas es «Farenheit 451»-, hay dos cosas que me llaman la atención. La primera es que en aquellos años la gente jamás se imaginó las herramientas para la comunicación que hoy en día damos por supuesto, como Internet, teléfonos multifuncionales, y navegación por satélite, por nombrar algunos. Pero lo otro, y más llamativo, es que imaginaban formas muy diferentes de trasporte para el futuro, y sin embargo los métodos de desplazamiento hoy son básicamente los mismos que los que se usaban en los años DBC##130 del siglo pasado -ahora tenemos más cantidad y los vehículos se mueven más rápido, pero en esencia, coches, aviones y trenes no han cambiado nada.

 

De hecho, el coche que empleamos hoy se basa en el mismo modelo que el carruaje: hemos cambiado el caballo por un motor, pero seguimos teniendo una caja que sirve para desplazar a la gente y cuyo tamaño no ha variado mucho, independientemente de su función -para mí existe un paralelismo con el autobús de Xàbia, siempre del mismo tamaño, aunque sepamos que hay veces que lo usa más gente y otras menos.

El coche sigue siendo lo que era, un método de transporte privado e inflexible que pasa la mayor parte del tiempo estacionado. Según varias estadísticas, el coche medio permanece aparcado un 80% de su vida útil. Si el número de vehículos sigue esta progresión creciente, al final los municipios tendrán que ceder cada vez más terrenos sólo para poder dejar los coches.

 

En Xàbia tenemos el índice de número de coches por habitantes más alto de la Marina Alta -en el 2007 había 748 por cada mil personas-, y ya podemos comprobar lo difícil que es hacerles hueco, a no ser que se empleen los estacionamientos subterráneos que no son gratuitos.

Además, ha habido un incremento de vehículos grandes y potentes, como los 4×4, incluso en municipios pequeños donde no hay cabido para ellos, y donde no se puede superar los 50km/h, y mucho menos alcanzar los 180-200 km/h para los que fueron diseñados.

 

¿Podemos evitar esta excesiva dependencia del coche privado? ¿Hay soluciones más sostenibles para el transporte? Existen muchas respuestas económicas y fáciles de implementar a este problema universal.

En Francia he visto muchos centros históricos completamente peatonales donde no se han destruido negocios y que no se han convertido en museos sin vida. La solución ha sido crear aparcamientos periféricos y pequeños autobuses eléctricos gratuitos –navettes-, que circulan continuamente alrededor del núcleo urbano, recogiendo y dejando pasajeros en varios puntos.

El Irlanda, existen en los suburbios estaciones intermodales -que creo podría funcionar en Xàbia-, que consiste en parkings a lo largo de las líneas de transporte público, y un servicio barato y frecuente de autobús que acerca a la gente a los núcleos urbanos.

En Hungría y la República Checa hay un sistema privado de minibuses que funciona como un cruce entre el taxi y el autobús urbano. El pasajero llama por teléfono y reserva el viaje a una hora determinada que encaja con la recogida de más personas. El coste es bastante más barato que el de un taxi normal.

Puedo ver cómo esto podría ser útil para la gente que vive en las urbanizaciones de Xàbia que quiere visitar el Centro Histórico, el Arenal o el Puerto. Por ahora, encuentro el precio del taxi prohibitivo cuando viajo sola -7€ desde el Puerto hasta la rotonda del olivo por la noche desaniman a cualquiera. Taxis subvencionados podría ser otra manera de reducir el número de coches privados empleados.

 

Si mejoramos el transporte público y hacemos que caminar e ir en bici sea más fácil y seguro, a la vez que hacemos que sea un poco más difícil usar el coche en zonas urbanas, quizá podamos empezar a hacer un municipio más sostenible. Pero por el momento es mucho más barato y fácil usar el coche, y mucho más seguro para la gente que va dentro, aunque más inseguro para los demás.

Cada vez hay más pruebas sobre los efectos negativos sobre la salud de la polución de los coches, especialmente en edad infantil. En el Reino Unido un estudio reciente demuestra que niños que viven en el campo, pero a menos de 800m de alguna autovía, tienen las mismas probabilidades de sufrir problemas de asma, eccema y alergias que aquellos que viven en medio de zonas urbanas.

Asimismo, la obesidad infantil es un problema creciente en los países occidentales, incluyendo España, en parte porque muchos niños ahora son llevados en coche hasta el colegio. La falta de aceras seguras para los peatones es uno de los motivos de que esto sea así.

De la misma manera, los coches aparcados sobre las aceras no sólo dejan una imagen tercermundista, sino que hacen muy difícil e inseguro el paso de los peatones, a la vez que el coste de reparar las aceras lo pagamos entre todos. Para colmo, cuando voy caminando de mi casa al pueblo, puedo comprobar que la mayoría de la gente que va pie son mayores o pobres, o ambos.

El Ayuntamiento está ahora tratando este problema a través del Plan de Movilidad Urbana. Estoy segura de que esto llevará a muchas mejoras, pero para que las soluciones funcionen todos los ciudadanos debemos ser conscientes de que la situación actual es inadecuada y tener la voluntad de probar alternativas. Quien sabe, quizá podamos descubrir que nos gusta tener que depender menos del coche si tenemos la oportunidad de conocer a más gente cuando vamos a pie, en bici o en autobús.

 

 

Nina Davies

 

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