Paloma Cabadas hablará en Xàbia sobre la Muerte Lúcida

4 noviembre, 2013Por: Guiomar

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Hay vida después de la muerte. De hecho, la conciencia nunca muere, sólo lo hace el cuerpo físico. Nuestra evolución es en singular, y el aprendizaje de nuestra conciencia es en la Tierra, a través de las experiencias de las vidas que hemos vivido. Una muerte lúcida se consigue con una vida lúcida. De esto hablará Paloma Cabadas en la Casa de Cultura de Xàbia, el viernes 15 de noviembre, a las 19.30h.

Los seres humanos nos hemos identificado con la idea de morir a través de la pérdida del cuerpo humano, a través de la muerte física, porque hemos perdido la conexión con nuestra vida post mórtem. Sin embargo, la conciencia sigue evolucionando después de la muerte.

La Conciencia es eso que nosotros somos en singular. Es el «yo soy». Es la parte más esencial e intrínseca más allá de la vida humana y que perdura después de la muerte. El hecho de venir a la Tierra, le permite a la conciencia entrar en contacto con variables energéticas, como las emociones y las vivencias. Con eso, su conocimiento de la realidad cambia y aumenta. Pero el cuerpo humano está limitado, y por eso no recordamos en vida todo lo que hemos aprendido a través de todas nuestras vidas.

La Muerte Lúcida es la partida consciente y conocedora de lo que se está soltando y de a dónde se va después de la muerte. Al dejar el cuerpo nos esperan nuestros compañeros de evolución y nuestra familia cósmica, y recuperamos toda nuestra esencia que en el cuerpo humano no se puede experimentar por sus limitaciones.

Para morir con lucidez hay que vivir con lucidez. El trabajo y la oportunidad se nos da por estar en este planeta. Venir a la vida humana es una maravillosa oportunidad  para ampliar nuestra evolución y de incrementar el conocimiento de nosotros mismos. Vivir con lucidez es un trabajo que vamos a hacer aquí. Es ser capaz de plasmar eso que tú eres, de recordarlo, de recuperarlo, de atreverte a ser desde tu grandeza, lejos de miedos, de inseguridades, de sensaciones de fracaso, de error.

Podemos morir con lucidez y recuperarla luego en la vida post mórtem, pero eso requiere peajes, y ya no tenemos por qué pagar más, a la luz del conocimiento que manejamos. Las personas que no han vivido con lucidez y que no han adquirido todo ese conocimiento pleno de sí mismos, que se han quedado enredados en toda la problemática humana, los apegos, los disgustos, luego tienen un período post mórtem de escasísima o nula lucidez.  Y eso conlleva un tiempo de recuperación que es costoso para la conciencia y que no ayuda porque es un período de parón evolutivo.

Mientras estamos en la vida humana estamos teniendo toda la oportunidad del mundo de cambiar, de transcender, de reconciliarnos, de perdonarnos, de enfadarnos, de volverlo a hacer otra vez, de caernos y de levantarnos…, porque estamos en un territorio que permite todo ese nivel de vivencia: que experimentes y que te pongas a prueba.

Después de la vida, la evolución continúa en otros parámetros. Ya no hay materia, no hay sensación de tiempo, no hay el tiempo que transcurre. Si en el otro lado no estás con ese dominio energético que supone estar lúcido y despierto, no consigues mantener y sostener esa claridad de pensamiento, entonces entras en una especie de somnolencia, en una especie de «tiempo muerto», un tiempo donde que no puedes aprovechar.

 

Vamos viniendo a la Tierra porque es un lugar que potencia e impulsa la evolución de todos. Se llama encarnación al proceso de venir de otros planos más sutiles, más mentales, renacer, adoptar un cuerpo nuevo, que es descartable y perecedero, y darnos la ocasión de evolucionar aquí con nuestro pasado.

 

«A la Tierra venimos a encontrarnos con nuestro pasado y a resolver los efectos de una evolución en el caos y en la ignorancia»

 

A la Tierra venimos a encontrarnos con nuestro pasado y a resolver los efectos de una evolución en el caos y en la ignorancia, y por experimentación y error, y todo aquello que hemos ido acumulando en plan residual, volvemos a la Tierra primero a resolverlo y a saldarlo, y segundo a seguir ampliando parámetros de conciencia y de conocimiento de nosotros mismos.

Si estás lúcido en el período post mórtem, organizas el período de la historia ideal para volver, y en el que se den los compañeros con los que debes reencontrarte, para resolver, negociar, restaurar, o en el momento oportuno de la humanidad en el que tu presencia será útil, porque vienes a traer un conocimiento, o porque vienes a inventar algo.

Si no estás lúcido, vuelves por un determinismo evolutivo. Si no estás en condiciones de poderlo decidir, tu vuelta será orquestada por otras conciencias, maduras y amorosas, sabias, que pueden administrar ese grado de conocimiento.

Empezamos a organizarnos en otros planos a partir de un proyecto de vida. A la par que vamos drenando lo dramático, podemos ir obteniendo atisbos de quién soy, a través de casualidades, mensajes, personas que conoces, un sueño… Si te preguntas qué haces en esta vida, puedes sospechar que vienes con un proyecto de vida. Y ese cuestionamiento hace que esos archivos se vayan abriendo a través de esas casualidades.

Cuando estamos en el proyecto de vida, ya no generamos residuos, no cometemos errores, porque se genera desde la ética. El proyecto de vida se ajusta a los talentos y las cualidades, por lo que lo llevas a cabo desde lo mejor de ti mismo, y no cabe entonces la crueldad o el egoísmo.

 

(texto extraído de la entrevista a Paloma Cabadas «La Muerte Lúcida»; en el canal de Youtube Paloma Cabadas)

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CHARLA Y CURSO EN XÀBIA

Paloma Cabadas impartirá la charla «La Muerte no existe» en la Casa de Cultura, el día 15 de noviembre, a las 19:30h.

Al día siguiente impartirá el curso sobre la «Muerte Lúcida» en el Centro de Formación Hemeroscopea. Para más información: www.terapiasmezquida.com , info@terapiasmezquida.com , tel: 606164040

 

INFORMACIÓN SOBRE EL CURSO:
 «LA MUERTE LÚCIDA. NADIE MUERE, LA VIDA CONTINUA»

Trascender el miedo a la muerte es esencial para vivir con plenitud y lucidez. Comenzamos a ser verdaderamente humanos cuando descubrimos nuestra naturaleza trascendente. La muerte lúcida representa la máxima comprensión de la vida. Un umbral que conduce a la vida multidimensional y a todas las infinitas posibilidades de evolución de la conciencia.

TEMARIO

  • A qué llamamos muerte.
  • La muerte lúcida o la pérdida del miedo a morir.
  • Las dimensiones inmateriales y el destino post mortem.
  • Acompañamiento al moribundo y al recién fallecido.
  • El tiempo de duelo: La importancia de ayudar al fallecido.
  • Trastornos y patologías post mortem
  • Las dimensiones inmateriales.

  
PRÁCTICAS ENERGÉTICAS

  • Cruzando el umbral hacia otra realidad.
  • Acompañando a un ser querido.
  • El túnel de luz.

SESIONES TERAPÉUTICAS CON

  • Rosa García
  • Amparo Arteaga
  • Paqui Palomo

 

 

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