Perú, herencia del Imperio Inca

19 mayo, 2012Por: Guiomar

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Tras más de 12 horas de vuelo desde Madrid a Lima, nos embarcamos en un cómodo bus que tras 16 horas nos dejó en Arequipa, la segunda ciudad más importante del país.

También llamada ciudad blanca, por el material empleado para construir las casas, o ciudad de los blancos, ya que gracias a su buen clima siempre han habitado blancos provenientes de Estados Unidos, Francia o España.

La ciudad es bonita y extensa, sus edificios no miden más de 2 alturas, pues cada 10 años se producen fuertes sismos. La Plaza de Armas es preciosa, con jardines en el centro, una imponente Basílica catedral que es el santuario principal de la ciudad, ésta ocupa todo el lado norte de la Plaza.

Hay 2 calles donde se concentra el mayor número de hostales y pubs que son la calle Jerusalén y la calle San Francisco, y tiene también el paseo Mercaderes que es una calle peatonal con multitud de tiendas. La ciudad está rodeada por 3 volcanes que miden entre 5.000 y 6.000 metros sobre el nivel del mar y siempre tienen la cima nevada: Misti, Chachani y Pichu Pichu.

Desde Arequipa hay un interesante tour para visitar el Valle del Colca, que en quechua quiere decir granero. Aquí se cultivan la mayor parte de frutas y verduras, gracias al agua que emana del río. Es el segundo valle más profundo del mundo (el primero también está en Perú), su ciudad más importante es Chivay, pero está lleno de pequeñas aldeas a las que se acceden en burro y están habitadas por descendientes de españoles.

Desde el Mirador del Cóndor se pueden ver decenas de cóndores en estado salvaje que sobre las 9 de la mañana alzan el vuelo para buscar presas en la costa. En el camino encontramos llamas, alpacas y vicuñas salvajes.

 

Nuestro siguiente destino fue Puno, ciudad del lago Titicaca, es el lago navegable más alto del mundo, con 3.810 metros. Aquí embarcamos en un bote que nos llevó a las islas de los Uros, son unas 68 islas flotantes hechas por la tribu de los Uros. Conviven en una sociedad propia desde hace más de 2.000 años, sin policía ni servicios públicos, excepto una pequeña escuela y un centro médico. Tampoco pagan impuestos y siempre han vivido de la pesca y el trueque. Ahora con el turismo se dedican a la artesanía y a dar paseos en unas embarcaciones realizadas por ellos llamadas Totoras.

 

Pasamos una noche en la isla de Amantaní, que tiene unas 800 familias repartidas en 8 comunidades. Allí convivimos con una familia del lugar, nos trataron muy bien. Y fue toda una experiencia ya que no tienen las comodidades que tenemos nosotros: vehículos, aparatos eléctricos, máquinas de arado, servicios… Las calles eran estrechas y de tierra, y su principal medio de subsistencia la agricultura. Por la noche nos invitaron a una fiesta en la que nos vestimos con trajes típicos y bailamos al son de su música tradicional.

Al día siguiente visitamos Taquile. A pesar de ser la isla de al lado, su sociedad era totalmente diferente. Las casas estaban más equipadas, había restaurantes,… Esta isla es conocida por lo bien que trabajan las telas.

 

Tras volver a Puno cogimos un bus hacia Cusco, una ciudad más abierta al turismo, y un poco más cara que el resto de ciudades. Cabe destacar la Plaza de las Armas donde podemos ver la Catedral Basílica de la Virgen de la Asunción, situada justo donde se encontraba antiguamente el palacio del inca Wiracocha.

Otros puntos de interés en Cusco incluyen el templo de Coricancha (templo del sol), llamado antiguamente también el recinto de oro, por la decoración de las paredes. Allí se le rendía pleitesía al máximo dios inca, el Sol. Las ruinas de Saqsaywaman también son una parte importante de la zona donde cada 24 de junio se celebra el Inti Raymi. Era una antigua ceremonia religiosa andina en honor al dios sol que se realizaba cada solsticio de invierno.

Hay un interesante tour que te lleva a las antiguas ciudades incas del valle sagrado. Pudimos visitar Kenko, Puca Pucara, las ruinas de Pisac y Ollantaytambo. Aquí podemos conocer la antigua cultura incaica, sus creencias, la técnica de sus construcciones, su manera de vivir, su expansión desde Cusco hacia el norte hasta Colombia y hacia el sur hasta Chile y Argentina.

 

Desde Ollantaytambo cogimos un tren que nos llevó hasta Aguascalientes, el pueblo donde se encuentra la montaña del Machu Picchu. Esta ciudadela fue abandonada tras la conquista de los españoles y se destruyó el acceso para que no fuese encontrada. Tras varios siglos en que la vegetación de la selva se apoderó de la ciudad, tuvo que ser el americano Hiram Bingham quien lo diese a conocer al mundo, a pesar de que fuese propiedad de una familia del lugar que utilizaba las terrazas para el cultivo.

Machu Picchu es un lugar espectacular. Se encuentra rodeado de una espesa vegetación y unas  escarpadas montañas, rodeado por el río Urubamba y coronado por una incesante niebla. Desde aquí se pueden coger 3 rutas, la cima del Machu Pichu, el Wayna Pichu y el templo de la luna y el templo del sol. Nosotros optamos por esta última y desde aquí se obtiene una panorámica impresionante de toda la zona, es aquí donde termina el camino inca que tiene una duración de 3 días, pero a esa altura cuesta mucho subir, así que optamos por bajar andando hasta el pueblo, (bajar no cansa).

 

Al día siguiente cogimos un vuelo de Cuzco hasta Lima y nos hospedamos en una casa particular del barrio de Miraflores, es el barrio más seguro que he conocido, está repleto de parques, y cercano del Malecón desde donde se divisa la grandiosidad del Océano Pacífico. En el restaurante Punta Sal degustamos un riquísimo Ceviche (corbina cruda con ají y cebolla).

El centro de Lima está lleno de edificios coloniales. En la Plaza de las Armas está la Catedral y el Congreso donde cada día se hace el cambio de guardia. La Plaza de las Armas es el centro neurálgico de Lima. Por cierto, todas las ciudades tienen su plaza de las armas. Sería como decir aquí la plaza del ayuntamiento o la calle mayor.

Lima es una gran ciudad y tiene muchos atractivos, los museos están repletos de pinturas de carácter religioso, las iglesias son de la época barroca o rococó, aunque han sido restauradas. Hay un parque llamado el Parque de las Aguas, en el que cada noche hacen un espectáculo de fuentes, luces, imágenes y rayos laser que vale la pena ver.

 

Perú se caracteriza por tener diferentes tipos de clima, tropical, de montaña, selva, desértico… y por una riqueza natural muy grande, tanto en la explotación de minerales como la plata, piedras preciosas y otros metales, como en la diversidad de productos gastronómicos, hay miles de variedades de patatas, frutas y verduras que en España desconocemos, muchas variedades de pescado (tanto del océano como de los lagos) -esto se observa en los mercados de abasto-, y además, porque no decirlo, el nivel de vida es alrededor de un tercio más económico que en España.

 

En definitiva, Perú es un país maravilloso, el doble de grande que Francia y con menos de la mitad de habitantes, su gente está habituada al turismo y los españoles somos muy queridos.

 

Víctor Vallés Cholbi

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