Proyecciones, el espejo del alma

Por: Guiomar

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Las proyecciones son un mecanismo de defensa psíquico que ponemos en marcha continuamente y que, sin embargo, la mayoría desconoce cómo funciona y la valiosa información que nos puede dar sobre nosotros mismos y los demás, a pesar de que su conocimiento supone una muy potente herramienta de crecimiento personal.

Proyectamos casi siempre. Cuando nos enfadamos con alguien, cuando criticamos a los demás, cuando opinamos sobre algo e incluso cuando nos enamoramos, realmente no vemos lo que tenemos delante, sino que proyectamos sobre el mundo el contenido de nuestra propia psique. De esta manera, lo que vemos no es más que un reflejo de nosotros mismos.

Por tanto, saber cómo funciona este mecanismo nos ayudará a conocernos a nosotros mismos, a reconocer nuestros talentos y a estar presentes, y además nos permitirá a escuchar a los demás de manera activa, y a ser más tolerantes y compasivos.

Proyectamos todas aquellas facetas de nosotros mismos que somos incapaces de reconocer e integrar en nuestra personalidad. Verlas fuera nos suscita una emoción, más o menos elevada, positiva o negativa, porque de alguna manera conectamos con ese rasgo, pero no queremos reconocerlo como propio.

Nuestras ideas irracionales, aquellas que nunca nos hemos planteado su veracidad, que nos vienen condicionadas culturalmente o por nuestra familia, hacen que nos enganchemos emotivamente. El exceso de emoción necesitamos echarlo fuera  de nosotros, y para fijarlo fuera atribuimos un rasgo nuestro sobre la otra persona.

Si aprendemos a reconocer esta realidad y a preguntarnos, cada vez que queremos echarle la culpa a otro de algo, qué querrá decir esa opinión sobre nosotros mismos, podremos iniciar un proceso de autoconocimiento que arrojará luz sobre nuestras sombras y nos permitirá reconocer nuestros talentos. Y es que escondido detrás de nuestros fallos están nuestras mayores virtudes y talentos; son las dos caras de la misma moneda. Reconocer nuestras proyecciones nos permitirá conocer nuestra propia grandeza.

Por ejemplo, alguien quien critica a otro de hacer las cosas mal está diciendo de si mismo que tiende a equivocarse y que para él es importante conseguir la aprobación de los demás, pero también que es un perfeccionista y que cuando se pone, hace las cosas muy bien. De la misma manera, cuando alguien te insulta o critica, en vez de enojarte, puedes primero intentar sentir la emoción que esa persona echa fuera sobre ti porque no soporta aguantarlo (esto se llama escucha activa) y luego hacer un esfuerzo por comprender la realidad que esa persona te está revelando a través de sus palabras.

Queda patente que este ejercicio ayuda a desarrollar la humildad, así como la tolerancia hacia los demás, por no hablar de las claves que nos ofrece para conocernos a nosotros mismos y a los demás.

Te propongo un ejercicio «divertido» para poner en práctica las proyecciones. Puedes empezar observando a los políticos. Escucha sus comentarios y las acusaciones que lanzan a los rivales y piensa que en realidad están hablando de sí mismo. Esto te da una perspectiva muy diferente de lo que hay detrás del teatro político.

Con mucha práctica, tanto sobre ti como escuchando a los demás, incluso puede parecer que tengas telepatía, aunque en realidad se trata de una comprensión más profunda de la realidad de las personas. Así que recuerda, «las opiniones hablan de quien opina».

 

Guiomar Ramírez-Montesinos
psicóloga  directora de CTM
www.terapiasmezquida.com
tel: 606 16 4040

 

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