¿Qué es el TEA? La Asociación Autismo Jávea arroja luz sobre ello

2 abril, 2019Por: Alvaro Monfort

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TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO

El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) es un trastorno complejo que afecta al desarrollo del sistema nervioso central y al funcionamiento cerebral, especialmente en los aspectos relacionados con el procesamiento de la información que proviene de los estímulos sociales.

Actualmente el autismo se incluye dentro de los trastornos del desarrollo neurológico; y se podría definir como un conjunto de alteraciones que afecta a las relaciones sociales, al lenguaje y comunicación y a las habilidades para imaginar, jugar y cambiar de unas conductas a otras. Este último es un dominio particularmente heterogéneo, que abarca una amplia gama de síntomas que incluyen comportamientos estereotipados y repetitivos, sensibilidad sensorial inusual, comportamiento ritualista, entre otros.

Así pues, se acepta que el autismo lo forma un grupo de síntomas (que suelen ser crónicos y pueden ir de leves a graves) procedentes de una disfunción del sistema nervioso central (SNC), con gran variación en el grado de intensidad (de ahí, trastorno del espectro del autismo), cuyos criterios diagnósticos se ajustan a los dictados por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V). Existen distintos tipos de trastorno del espectro del autismo, así como personas que lo padecen.

Por tanto, el presente trastorno se caracteriza por:

  • Alteraciones cualitativas en la interacción social: pueden manifestar, según los casos, aislamiento o indiferencia, pasividad o iniciativas raras o inadecuadas en la relación social. Muestran dificultades para una imitación significativa y para jugar e interaccionar con los demás. Así mismo, manifiestan un marcado déficit para comprender y compartir las emociones de las otras personas.
  • Alteraciones cualitativas de la comunicación: Algunas personas con TEA no desarrollan ningún tipo de lenguaje, otras muestran una fluidez engañosa o puede haberse interrumpido e incluso retrocedido, a veces puede asociarse con trastornos del lenguaje receptivo y expresivo y todas manifiestan carencia de la habilidad de llevar a cabo un intercambio comunicativo reciproco. Sus competencias lingüísticas son peculiares tanto en la forma como en el contenido. Las conductas aplicadas para establecer y regular una interacción social recíproca están alteradas. Como se ha comentado, se detectan a si mismo graves dificultades para identificar y compartir emociones con los demás por lo que dificulta la relación con el interlocutor.
  • Patrones restringidos de comportamiento, intereses y actividades: Las personas con autismo no suelen compartir sus intereses con los demás y presentan intereses especiales (fascinación por partes de objetos, piezas giratorias etc), pueden aparecer movimientos corporales estereotipados (aleteos, balanceos,). El juego tiende a ser repetitivo y poco imaginativo (hacer hileras, agrupamientos, fascinación por contar y repetir, etc.). Muchas personas presentan ansiedad ante los cambios de sus rutinas y/o del entorno (horarios, recorridos, objetos o personas que cambian su ubicación o postura, etc.).

 

Además, pueden presentar hándicaps añadidos como problemas de percepción que se traduzcan en una falta de consistencia en las reacciones a los estímulos, problemas de atención, motivación y escasa capacidad de generalización e incapacidad de una correcta función ejecutiva.

La forma de aprendizaje requiere atención individualizada y especializada durante toda la vida. Los programas de intervención se deberán adaptar a su momento evolutivo y a las necesidades que la persona presente en ese momento.

Rubén Sánchez Perucha

Responsable del Servicio de Intervención Terapéutica

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