Soy como tú y ¡¡apoyo el 15M!!

31 mayo, 2011Por: Guiomar

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No me gustan los perros, ni las flautas. No fumo porros, no consumo drogas, no soy una roja de mierda, no soy anárquica, ni apolítica, ni una vaga… Soy una mujer de casi 40 años que lleva más de 20 ejerciendo una profesión (periodista con licenciatura y todo) y más de 8 como madre soltera.
Y, después de tanto esfuerzo -y lo que me queda-, sigo sin tener un hogar, sin poder ofrecerle algo de estabilidad a mi hijo, sin que mi voz sea escuchada y sigo viendo día a día que mis derechos de ciudadana, trabajadora, madre y española son pisoteados impunemente por quienes han olvidado lo que significan las palabras «democracia» y «servicio público».

 

Estoy indignada con este sistema en el que unos pocos tienen el poder económico, político y judicial en sus manos. Democracia le llaman, no lo es. Lo que está ocurriendo más tiene que ver con lo que se dice en las acepciones segunda y tercera del término oligarquía en el diccionario de la RAE, que con lo que se indica en cualquiera de las acepciones de la palabra democracia.  Textualmente, leo: «democracia: Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado». Y me da la risa, o ganas de llorar, según el día…

Estoy indignada porque  los políticos corruptos se aprovechan de su posición para favorecer los intereses de quienes les han puesto donde están, los poderes económicos, los mercados o como queráis llamarlos. Se ha instaurado un sistema bipartidista en el que PP y PSOE mangonean de forma alegre e impune y quieren convencernos de que entre ellos hay alguna diferencia que en realidad no existe. Ambos partidos se han acomodado en la poltrona y han creado todos los mecanismos para extraer el máximo beneficio a su posición (sueldos, pensiones, inmunidades, prebendas, adjudicaciones…).

Estoy indignada porque la justicia no existe en este país, es imposible cuando son los grupos políticos quienes deciden la configuración de los estamentos judiciales. La justicia es imparcial, no partidista. Sigo con el diccionario, en el que la cuarta acepción de justicia la define como «Aquello que debe hacerse según derecho o razón». ¿Qué derecho o razón tiene alguien designado a dedo por quien ha de pagar un favor a cierta empresa o emporio económico?

Estoy indignada porque el capitalismo hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Cada segundo mueren miles de niños y adultos por inanición o son explotados como esclavos en gran parte del mundo. Mientras, en la otra pequeña parte del planeta se impone un ritmo de vida frenético con el consumismo y la frugalidad como pilares y la codicia y la obesidad como puntales.

Estoy indignada con mis compañeros periodistas, que se ponen al servicio de unos medios de comunicación totalmente sometidos a los intereses de los poderes económicos. Dos o tres grupos tienen en su cartera las acciones de la mayor parte de periódicos, televisiones y cadenas de radio. ¿Qué imparcialidad, qué objetividad se puede esperar de ellos? Son perritos fieles que ladran en espera de la galletita que recompensará sus esfuerzos.

Estoy indignada porque mis vecinos no quieren pensar  y dejan sus vidas en manos de otros que piensan por ellos. ¿Les parece lógico que se les impongan con impuestos, leyes, normas, condiciones sin consultarles? ¿Les parece lógico que a ellos se les exija en sus trabajos y no exigir a quienes tienen la obligación de ejercer un servicio público de forma clara y transparente? ¿Les parece lógico no tener trabajo o no poder llegar a fin de mes cuando las mayores empresas de este país siguen sumando, cada vez más, beneficios? ¿Les parece lógico dejarse la vida para costear una desorbitada hipoteca y que se pague con sus impuestos los errores que los bancos han cometido? O, ¿es que están mudos, ciegos y sordos?

Personalmente, he visto la luz de la esperanza en el movimiento 15M. Parece ser secundado tan sólo por «perroflautas» drogadictos, vagos y otros «deshechos» de la sociedad. No sé cómo lo hemos hecho, pues, en Dénia, para reunir a informáticos, médicos, abogados, cirujanos, profesores, ingenieros, periodistas y otros profesionales en activo y en paro, además de estudiantes y jubilados. Tampocó sé cómo lo hemos hecho para reunir a cada vez más gente en la ahora llamada Glorieta del Poble, ágora en el que ejercemos nuestro derecho constitucional a reunirnos y debatir. Ni cómo lo hemos hecho para recibir ayuda de mucha gente que no se puede quedar en la acampada y nos trae alimentos, material, aliento…, todo lo que necesitamos. Ni sé cómo lo hemos hecho para recibir aplausos y loas de centenares de ciudadanos, como nosotros, que vienen a manifestarnos su apoyo a diario. Eso sí, sí sé cómo lo han hecho y lo están haciendo quienes intentan desprestigiar un movimiento lícito, abierto, transparente, que tan sólo quiere sentar, a través de la participación directa de todos los humanos, un sistema más justo que garantice un futuro digno para todo y cada uno de los seres de este planeta.

 

Lumi Requejo

Periodista

 

 

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