“Tengo el mocho y lejía en la escalera para limpiar todas las mañanas mi puerta tras el botellón”

10 agosto, 2019Por: Carlos López

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Los vecinos de la Comunidad de Propietarios Pou del Moro viven en julio y agosto su particular travesía del sueño. Solo pueden dormir dos días a la semana (el domingo y el lunes). Viven junto a una conocida discoteca, cuya música no les molesta, pero si lo que se genera noche tras noche a su alrededor. El molesto y ruidoso botellón, que conlleva horas de pasión y desenfreno por parte de numerosos jóvenes.

Ayer XAD conversó con los vecinos de la calle Garcilaso de la Vega y José de Espronceda. Tienen sus bloques de viviendas con cámaras de vigilancia para controlar todo. Aún así, los jóvenes se cuelan por cualquier resquicio. “La calle se convierte en un auténtico baño público”, el olor de pis es evidente en las dos aceras que rodean el bloque de viviendas, el suelo está completamente negro. A veces hasta hay algunos que incluso hacen aguas mayores…

Los vecinos hacen guardias y se avisan por las noches cuando hay movimiento para todos juntos intentar persuadir a los jóvenes, gritos, mangueras. Hay uno que duerme de 20 a 1 horas, y a partir de ahí está despierto, los jóvenes saltan la valla de la urbanización para darse un chapuzón en la piscina, también orinan y beben o incluso realizan sexo. Uno de los vecinos tiene imágenes de dos jóvenes en la puerta del garaje en pleno desenfreno sexual, otras de las instantáneas les muestran de espaldas orinando en esquinas, puertas, árboles..

Las puertas de las viviendas que dan a estas dos calles son el sitio preferido por los jóvenes para hacer de vientre. Una de las vecinas reconoció que tiene un mocho, lejía en la escalera para limpiar todas las mañanas su entrada. “Una de las veces mi marido salió detrás de uno de los que estaba orinando en mi puerto y tras una hora y abroncarle, el joven volvió y limpió todo lo que había manchado”.

En la conversación los vecinos reconocen que la discoteca “no tiene nada que ver con esto” y la culpa es de la sociedad y en segunda instancia del Ayuntamiento que es el propietario de la parcela donde se concentran los jóvenes para hacer botellón antes entrar a bailar. “Hace dos años ponían unas vallas en el parking y había mucha más Policía”, recordaron. Este año “hemos llamado varias veces a la Policía y tardan 20 minutos”, les “falta personal” remarcaron.

Los vecinos anunciaron que van a preparar un escrito al Consistorio para pedirle que aplique la ordenanza de Convivencia Ciudadana en estas dos calles, y en el término municipal en general “la multa por orinar en la calle son 750 euros seguro que si pusieran unas cuantas más de uno se lo pensaría la próxima vez”, señalaron ayer.

11 comentarios en ““Tengo el mocho y lejía en la escalera para limpiar todas las mañanas mi puerta tras el botellón”

  1. Me parece que les viene muy grande el pueblo. Podian ceder parte de Javea a Gata o a Denia. Ellos se quedan con el pueblo y que cedan el termino a gente mas competente.

  2. La limpieza en este pueblo brilla por su ausencia . Todo esta hecho un asco, las aceras rotas, el suelo súper sucio hay que mirar donde pisas pero no parece que a nadie le importé. No se ni como vienen turistas.

  3. Qué puedes esperar de un ayuntamiento que permite que en las fiestas patronales (una cada mes …) se cierren calles que impiden el paso a los vecinos a sus casas durante horas, y que la música suene hasta las 5 de la mañana?!!

  4. Yo vivo en la calle Fernán Caballero, y pasa exactamente lo mismo que en las otras calles, como hay poco luz, lo usan para todo,la musíca del molí ni la oigo, pero las broncas están a todas horas, la rampa del garaje sirve de madero y el portal de mesa de Macdonald, dejando toda la basura, es una vergüenza

    1. Para lo que queda de verano no da tiempo a hacer nada al Ayuntamiento.

      Tienen dos resoluciones o enfrentarse a ellos ( nada aconsejable), o unirse a la fiesta e intentar disfrutar.

      Cerran el Moli, significaria que el Concejal de fiesta, socio del Socco tendria lio, se le tirarian encima.

      1. Perdona, pero el verano, oficialmente, termina el 23 de septiembre, aunque al Ayuntamiento y al servicio de autobús urbano parece no importarles, ya que en Jávea no les interesa más que el turismo de julio y agosto. Tiempo han tenido de sobra, prevención es lo que falta.
        No somos nosotros los que nos tenemos que enfrentar a ellos, para eso existe una ley que prohibe el botellón y, desde luego, entrar en propiedad privada. Para eso está la policía. La otra opción me parece muy poco adecuada, ¿unirse a unos guarros y disfrutar?
        No tienen por qué cerrar el Molí, si tienen que evitar que haya botellón allí. No sé quien es socio ni quien no lo es, eso me da igual mientras se cumpla la ley.

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