Testimonio Covid-19: Mi experiencia en urgencias del Hospital de Dénia

3 febrero, 2021Por: Redacción

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Tiempo de lectura: 3 minutos

por Nicolás Tufiño

 

Hacía 2 semanas que llevaba con fiebre casi constante, había acudido a mi centro de salud y mi médica luchaba por mantener a raya los 39° que me subían si no me tomaba el Algidol religiosamente cada ocho horas. Siempre que regresaba al centro, me medían tensión, oxígeno en sangre y me auscultaban. También, me hicieron el test de antígenos y la PCR (los dos negativos). Más tarde, me enviaron a Moraira para sacarme sangre y orina para análisis, y hacerme la prueba Mantoux, que se realiza para averiguar si has estado en contacto con la bacteria de la tuberculosis. Pero la fiebre seguía allí.

Este pasado lunes, tras señalar que era Mantoux negativo mi médica decide enviarme a Dénia, para simplificar y agilizar las cosas. Debo confesar que en un principio no me hizo gracia la idea y menos sabiendo lo que está pasando en casi todos los hospitales de la comunidad. Una sensación entre incertidumbre y miedo de ir y no saber que te vas a encontrar. Cuando salí de casa (porque fui solo, no tenía sentido que me acompañara nadie), no pude evitar una primera sensación de pánico inicial y pena. En estas situaciones no sabes si vas y te dejan ingresado… ¿y si no vuelves? ¿y si es la última vez que le has dicho adiós a tu familia sin saberlo? Llego a las 11:30 horas y me dan entrada a la zona de espera de “sospechosos Covid”, y lo que observo las siguientes 8 horas cambia por completo mi forma de pensar sobre varias cosas que me gustaría compartir.

Organización, atención sanitaria y atención humana:

Antes que nada, quiero decir que no soy ni medico ni sanitario. Todo lo que aquí opine es meramente la visión desde el punto de vista del paciente.

Lo primero que me llamó la atención fue la manera de cómo estaba organizado. Hay una zona “sucia” (urgencias Covid), y una zona “limpia” (urgencias no Covid). Hay sala de espera para pacientes confirmados y otra para sospechosos en donde me pusieron a mí.

Es realmente impresionante la labor que realizan nuestros sanitarios. No puedo expresar otra palabra más que admiración. El goteo de ambulancias es constante y a medida que van pasando las horas, también estamos los que vamos llegando por nuestra cuenta. La presión para estos profesionales cada momento que pasa, es mayor, pero nada los detiene. Parece una colmena donde a simple vista se aprecia un aparente desorden, pero la realidad es que está perfectamente organizado. Cada uno va a lo suyo y saben en cada momento lo que tiene que hacer. Por supuesto siempre tienen prioridad los que llegan en ambulancia. A veces los tiempos de espera se dilatan, y cuando estas allí más de 3 horas, tener que esperar 40 minutos se te hace un mundo, pero no es culpa de los sanitarios.

Lo he notado detrás de ese traje, gafas y pantalla de protección…lo he notado en sus ojos. Te llaman y lo primero que te piden son disculpas por haber tardado. Entonces, cuando le dices que no se preocupen, que estamos viendo que hacen lo que pueden, se te quedan mirando un instante, como agradeciéndote ellos a ti ese breve segundo de oxígeno en su cerebro. Como callando con impotencia tantas cosas que quisieran gritar, pero no lo hacen porque es su labor. Porque no pueden parar ni para decirte gracias.

Los celadores deben ser atletas o algo así. No los he visto sentarse ni un segundo. Llevando gente para arriba, para abajo, al baño, acompañan aquí, allí… y SIEMPRE con una sonrisa y buena predisposición. Ni aun cuando algún paciente contesta mal o levanta la voz por impaciencia o mismos nervios, ellos lo comprenden todo y saben llevarse al “publico” a su terreno (serían buenos camareros).

Es muy duro lo que está pasando. Al lado mío había un señor inglés de 84 años. Entró más o menos a la misma hora que yo. Todo el día solito, sentado en su silla de ruedas sin hablar con nadie. Sobre las 19:30 horas le llama su mujer y el hombre, pone el teléfono en manos libres. Su esposa llorando le pregunta si puede ir a verlo y él, le dice que no. En cuanto cuelgan el hombre se pone a llorar como un niño. De las 6 o 7 personas que estábamos allí no hubo nadie que pudiera evitar derramar una lágrima. Es tan duro ver eso. Es tan impersonal. Entiendo perfectamente que es por seguridad de todos, pero eso no significa que no se te encoja el corazón cuando ves algo así. ¿Qué no deben ver los sanitarios a diario?

Finalmente, mi diagnostico ha sido: posible neumonía por Covid. Ahora estoy confinado en mi habitación hasta que llegue el nuevo resultado. En fin, lo pido por favor, a quien me quiera leer, esto que está pasando ES REAL, tomémonos en serio las normas, respetemos las leyes, protejamos a los nuestros. No nos cuesta nada. Se está muriendo gente. Tenemos que recordar que hay muchas personas trabajando muy duro para y por nosotros.

 

Nicolas Tufiño

Ciudadano y vecino de la comarca de la Marina Alta

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2 comentarios en “Testimonio Covid-19: Mi experiencia en urgencias del Hospital de Dénia

  1. Gracias por compartir tu testimonio. Mucho ánimo a todas las personas que sufren esta enfermedad y gracias a todo el personal sanitario por su plena dedicación.

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