Un manto de vidriella cubre Xàbia el día en que adquiere todo su protagonismo

23 junio, 2021Por: Alvaro Monfort

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Tiempo de lectura: 3 minutos

-Ja no queda vidriella a Correus!

-No vos preocupeu, al llarg del dia aniran reposant…

-A l’Escaldà sempre hi ha!

-Pots fer-me la meua corona ?

-Si cobrara cinc euros per cada corona que faig em faria ric/a!

 ¿Quién no ha oído estos comentarios -u otros similares- un 23 de junio en Xàbia? En ellos, y en otros muchos, la vidriella es la gran protagonista. La elaboración de las típicas coronas a partir de esta liana trepadora forma parte del ritual que en Xàbia se vive, cada año, la víspera de Sant Joan. No hay Nit Màgica que se precie en el municipio, sin hierba muermera (como también se la conoce en castellano) que engalane las cabezas de todas aquellas personas que recorren la antigua villa amurallada, la madrugada del día grande de la fiesta.

Es el segundo año consecutivo que la festividad de Fogueres no puede celebrarse a causa de la pandemia y, si uno se ha fijado, la vidriella campa a sus anchas fuera de los principales núcleos urbanos en cunetas, barrancos, márgenes de piedra seca y campos de cultivo. Las lluvias y el haberla dejado descansar durante este tiempo, han favorecido su crecimiento. Y es que Xàbia es el entorno idóneo para su desarrollo por su clima mediterráneo y, especialmente, la influencia marina; factores primordiales para la proliferación de esta arbustiva perenne.

Es complicado no verla. Junio supone el inicio de su máximo apogeo con su espectacular frondosa floración que puede recordar a un jazminero borde. De hecho, es gracias a su densidad floral por lo que se vuelve especialmente llamativa durante los meses de verano para, luego, en otoño; producir su fruto en forma de pequeñas nueces con un gracioso plumerillo.

Proveer a todo el municipio cada año no es una tarea fácil. Las cantidades que, en cada edición, han recogido peñas como L’Escaldà o La Bakanal, la propia Comissió de Fogueres o las quintadas que cumplen su veinticinco aniversario; son muy grandes. Desde antes que amanezca, las personas encargadas ya están recorriendo en camionetas los caminales más recónditos en busca de la vidriella para luego repartirla en los puntos de abastecimiento que van reponiendo a lo largo de todo el día. Porque, literalmente, vuela. Hasta hace poco, la callecita donde se ubica la Penya L’Escaldà era el principal punto de aprovisionamiento., Desde hace algunos años, los enclaves donde se ubican los fuegos que se prenderán a medianoche y la Plaça de la Constitució también se han convertido en lugares donde conseguir la preciada trepadora.

 

La confección de las coronas no es difícil. Es entretenida. No se requiere de ninguna habilidad especial para el trenzado, sólo saber combinar los tallos más finos con los más gruesos a fin de que quede bien sujeta. Tampoco ha de quedar muy tupida. Son coronas, no nidos. Aunque para gustos, colores; y cada quien elabora la suya como puede y como quiere.

La tradición manda saltar los seis fuegos con ella en la cabeza. Cada una de estas hogueras se ubica donde antiguamente se encontraban las puertas de entrada de la muralla medieval. Según cuenta una de las muchas leyendas que narran el misticismo de la noche de Sant Joan y su particular arraigo en Xàbia, los fuegos se prendían con la intención de proteger a la villa de los malos espíritus atraídos por el solsticio de verano. Los hombres y mujeres animaban esta noche de vigía ataviándose con coronas de guirnaldas, saltando las hogueras y danzando al son de las canciones más populares.

Esta particular celebración, también servía para honrar al santo y pedirle que las cosechas de ese verano fueran abundantes. Un hecho fundamental para una sociedad mayoritariamente agrícola. En el entorno de la ermita dedicada a Sant Joan se montaba un porrat y se celebraba una romería y una eucarístia. Años después, al ubicarse allí el Cementeri Vell, la fiesta se trasladó a la Placeta del Convent.

La evolución de la primigenía quema de leños hasta lo que a día de hoy es la Nit Màgica en Xàbia sólo es el reflejo de un pueblo enamorado de sus raíces y sus costumbres. Conviene conocerlas para entender la idiosincrasia y la intencionalidad de muchas formas de proceder de a día de hoy. Sin esas personas que en su día decidieron seguir realizando este tipo de arcaicas celebraciones, guardar aquella fotet o llibret on la iaia i el iaio contava com era la nit de Sant Joan, quizás, hoy Xàbia no viviría esa emocionante catarsis que suponen la Cremà dels Focs, la Cremà de la Foguera de Trastos Vells i el Correfoc.

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3 comentarios en “Un manto de vidriella cubre Xàbia el día en que adquiere todo su protagonismo

    1. Es un artículo muy interesante para el recuerdo de las generaciones que nos siguen. Seguro que muchos de los que nos hemos puesto estas guirnaldas y se ponen lo hacen por mimetismo, ya que lo ven hacer a otros sin conocer la raiz ni el origen de la costumbre. Tenemos muchas costumbres que hay que dar a conocer. Gracias Álvaro por tu aportación.

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