Bajada del Nazareno en torno a 1880. La procesión discurre por el foso de la muralla (actual Ronda Norte). Imagen Xàbia anotaciones históricas de una villa mediterránea. Arxiu Municipal

Una mirada al pasado: Las fiestas a Jesús Nazareno tras «proteger» a Xàbia de cuatro pandemias en el siglo XIX

2 mayo, 2020Por: Alvaro Monfort

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Tiempo de lectura: 8 minutos

No ha podido ser. Jesús Nazareno no está aguardando en la parroquia de San Bartolomé hasta el momento de ser acompañado hasta el Calvario. La prevención y el decreto del estado de alarma han hecho que la imagen aguarde paciente en su morada de cúpula azul y que el municipio haya quedado privado de poder ver recorrer las calles del Centro Histórico a quien es su “amable protector”. Con mayo dando la bienvenida (este año, menos efusivamente que otras veces), parece que Xàbia se haya sumergido, al igual que todo el país, en una especie de letargo que sólo despierta y rompe en júbilo a las 20h y que ha aparcado cualquier recuerdo de jolgorio previo. Jolgorio en el que ahora se hallaría el municipio en circunstancias normales.

Pero es el tiempo de Jesús Nazareno y rememorar la historia de Xàbia permite valorar, aún más, aquello que ha marcado la personalidad y la identidad de la villa hasta forjar su idiosincrasia actual. Porque las raíces de un pueblo crecen con el devenir de sus acontecimientos y el paso del tiempo. Y son sus festividades más ancestrales, las que traen al presente un eco de ese pasado que ha configurado el carácter de sus gentes. Rememorar las tradiciones, cuidarlas y vivirlas; es hacer honor a ese ayer transformador del presente.

Por eso, en XAD, proponemos mirar al pasado y viajar en el tiempo hasta las fiestas de Jesús Nazareno de antaño y recordar cómo, fruto de la adversidad, la estima del municipio por la imagen aumentó junto a una profunda fe por ella. La figura de Jesús Nazareno está íntimamente ligada a la salud y a la lucha contra las pandemias. De ahí que su historia local cobre especial y singular relevancia ante la situación que se está viviendo y más estos días en los que se celebrarían sus fiestas.

Primera imagen fotográfica conocida de la antigua imagen de Jesús Nazareno. Arxiu Municipal

De paso de Semana Santa a protector de la villa

En 1734 se fundó la Cofradía de la Santa Cruz del Calvario que, en 1767, custodió y depositó la imagen de Jesús Nazareno en la antigua ermita que se ubicaba dónde está actualmente el Calvario[1]. Fue en 1768 cuando la cofradía comenzó a participar en la Semana Santa xabiera portando la primigenia imagen del Nazareno. Más tarde, se fija su humilde festividad en el entonces Día de la Intervención de la Santa Cruz (3 de mayo) con una procesión en la que era bajado y subido del Calvario el mismo día[2]. No es hasta el siglo siguiente cuando la especial veneración que el pueblo profesa por la imagen estalla en una algarabía que le confiere un lugar destacado entre todas las devociones que aglutina el municipio. data de 1834.

En 1834 se produjo la primera de las epidemias del cólera morbo asiático que azotaron a España hasta en cuatro ocasiones. La primera vez, llegó a La Marina por el contacto de la población con los soldados que procedían de Valencia, Barcelona y Marruecos.

En esta propagación del virus, Xàbia fue una de los pocos pueblos que no registró ningún caso de contagio mortal. La orografía y situación geográfica del municipio complicaron la proliferación de la enfermedad dado que pocos soldados y vecinos infectados de la comarca, se desplazaron hasta la villa. Sin embargo, y según la tradición, esta nula mortalidad también se le atribuye a la protección que Jesús Nazareno concedió a toda la localidad. Cuando se inició la epidemia, los xabieros y xabieres se encomendaron a su fe en la imagen y, para que su intercesión fuera más eficaz, decidieron bajar al Nazareno a la parroquia de San Bartolomé con el fin de que les protegiera.

Durante el tiempo que permaneció en el corazón de la villa se realizaron numerosas eucaristías, oraciones e invocaciones en su nombre y en su presencia. Cuando desapareció la epidemia, el municipio quiso devolver a su Nazareno el favor recibido y, por eso, se organizaron unos grandes festejos para acompañar su ascenso a la ermita.

Según el canónigo historiador Roque Chabás: “El 17 y 18 de enero de 1835 se confeccionaron 220 arcos de mirto adornando por donde había de pasar la procesión hasta la capilla del Calvario. Se construyeron muchísimos adornos de bolas, farolillos, “fuentes de leche y vino”, banderas, pañuelos y telas”. Acompañaron todas las imágenes de la parroquia y de los conventos. Colocada la imagen en su capila hubo castillo de fuegos artificiales y una gran traca.[3]

Epidemia superada, grandes festejos en honor a Jesús Nazareno

En verano de 1854, el cólera morbo volvió a sacudir la provincia provocando 1.900 fallecimientos. También la comarca sufrió las consecuencias de esta enfermedad, pero Xàbia, quedó libre otra vez. El municipio, atribuyendo de nuevo esta suerte al Nazareno, volvió a celebrarle unas contundentes fiestas que se celebraron el 27 y 29 de abril de aquel año.

Romería de Subida de Jesús Nazareno celebrada en octubre de 2017 en conmemoración al 50 aniversario de su nombramiento como alcalde perpetuo de la villa.

La villa se engalanó espléndidamente con “damascos, banderas, colgaduras, faroles de colores, quinqués y arañas (lámparas) de varios colores y tamaños, pabellones y altares […] grandes enramadas de flores, mirtos y otras plantas olorosas por donde debía pasar la procesión, excepto la alameda de la plaza; entoldada como la cubierta de un vapor”[4]. Según el escrito del que se extrae esta descripción “salvo equivocación, resultaron 375 arcos de mirto, 400 árboles, 866 faroles grandes de muchas luces y varias formas sin contar los muchísimos pequeños”. El despliegue fue tal que “oleadas de gente forastera y del pueblo” acudió a disfrutar de la festividad.

El día 27 se celebró una despertà con “una caja y corneta de guerra tocando diana, dos dulzainas y la banda de música militar”. Después hubo misa mayor y, por la tarde, a las 17h, se inició la procesión en un Centro Histórico abarrotado de gentío. Según el retrato de la época, el cortejo estuvo encabezado por la Guardia Civil y municipales vestidos de uniforme y, tras ellos, una fragata escoltada por la tropa marina de la brigada de un barco de guerra español que había hecho escala en la bahía y que hizo simulacros en la plaza con salvas de ordenanza.

Tras ellos, dos vecinos que simulaban ser guerreros antiguos llevaban las banderas de la villa con sus armas y las iniciales de Leal y Lealísima (título honorífico otorgado por la casa Borbón a la población por mantenerse fiel a ella durante la Guerra de Sucesión en una comarca de carácter austracista). También hubo danzas de nanos, pastorets y una solemne participación de imágenes de santos pertenecientes a familias del municipio, del antiguo convento de mínimos y toda la imaginería local de la parroquia y cofradías. Numerosos vecinos y vecinas participaron representando a personajes bíblicos singulares en una aproximación (para que se pueda imaginar) de lo que es hoy la Semana Santa Marinera de Valencia. Tras ellos, el clero y la imagen de Jesús Nazareno acompañada por el pueblo.

El día 29 se inauguró y se bendijo la recién construida (y actual) ermita del Calvario cuyas obras se habían iniciado en 1849. Allí se celebró una concurrida eucaristía en la que se produjo la colocación del Nazareno en el camarín donde descansa a día de hoy. La crónica de 1856 narra que, además de la gran procesión, hubo “castillos de fuegos artificiales, toros, corridas de gallo y cabrito y serenatas”, entre otros.

El hito celebrativo de finales de siglo

En 1884 tuvo lugar la última de las grandes pandemias del cólera morbo y las medidas que se tomaron entonces no distan mucho de las se han decretado a día de hoy con el COVID-19. Según recopilaciones de la prensa comarcal realizadas por Antoni Espinós y Polo Villaseñor, se establecieron “cordones sanitarios, aislamiento de personas, cuarentenas, cierre de escuelas, suspensión de festejos etc”. Durante todo el año y hasta otoño de 1885, la lista de víctimas iba acrecentándose cada día y, sin embargo, en Xàbia; nada. Ni un solo fallecimiento fruto de esta peste.

El pueblo acompañando a Jesús Nazareno en la procesión de Bajada de 2019.

Como en anteriores ocasiones, la imagen del Nazareno fue bajada para que protegiera al municipio una vez más y, en agradecimiento a esta intercesión divina, el pueblo volvió a celebrar unas fiestas de tronío del 24 de abril al 3 de mayo del año siguiente. La memoria que recoge cómo fue esta celebración narra[5]: “El pueblo de Jávea no se ve. Las entradas a la población, las calles, plazas, balcones, ventanas y hasta los tejados se hallan cubiertos y verdes como un montón de enramada… se haya convertido todo en un pinar y se pasa por un inmenso e interminable túnel de verdura. Apenas se ve algún pedazo de las blanquísimas paredes de las casas porque cada vecino ha traído del monte y de las huertas, pinos, acacias blancas, madroño y toda clase de árboles frutales”.

“Los faroles son de gran magnitud y algunos pasan de los tres metros de altura representando peces, monstruos, embarcaciones; globos formados de millones de pedacitos de caña, otros hechos de barro crudo, o entrelazando alpargatas, o de viruta de madera, cacahet (cacahuete), de cajitas de fósforos, cordel y otros de palitos vestidos de papel plateado”, cuenta el programa.

En la publicación se destaca la popularidad que goza la fiesta taurina describiendo lo que bien podrían ser los bous al carrer de hoy en día, pero intercambiando las plazas de cadafales actuales por las calles del Centro Histórico. De estos festejos, la publicación centra su atención en las entradas de animales previas a la suelta de vaquillas como un elemento singular del festejo taurino. Tres días duraron y, según cuenta el relato: “El miércoles se mató al toro y su carne se repartió entre los más pobres de la población”.

Otros actos fueron la cordà -tradición que hace décadas que no se celebra en Xàbia- “compuesta por un pirotécnico de la villa […] que se efectuó en la calle nueva, sin nombre, que resulta del derribo de las murallas al sur de la población, detrás del hospital” (es decir, la actual Ronda Sur). Además, se dispararon tres castillos de fuegos artificiales. Uno en la recién constituida Porta de la Mar (que se presentó como una ancha avenida de poderío resultante del derrumbe de murallas), otro en la Placeta del Convent y el último en el Calvario “del que disfrutaron los vecinos del Grao y los colonos de La Guardia”.

No hubo despertaes “ni nada que incomode al que descansa ni al que, fiado en la hospitalidad de un pueblo civilizado, pasea por el día y a altas horas de la noche”. Sí hubo una procesión cívica de tono costumbrista con numerosas danzas populares y exhibiciones de las artes más tradicionales. También hubo actuaciones nocturnas y recepciones de lírica y literatura en las casas de los señores y señoras de la villa. En el apartado religioso, se celebraron tres misas seguidas de tres procesiones. Las dos primeras sirvieron para que el Nazareno y otras tantas imágenes del culto local, recorriesen todas las calles de la Xàbia antigua y, la tercera, para devolver al venerado a su ermita cumpliendo con la tradición iniciada el hace más de un siglo.

En el programa de la Subida de 1956, un autor local revisa la vinculación de Jesús Nazareno con el municipio y constata la razón de ser de las celebraciones dedicadas en su honor: “Nuestras fiestas tienen todo el valor de una promesa, de una deuda sin cancelación y de un compromiso de gratitud hacia lo indefinido del tiempo”. “Nuestra población quiso ligarse para toda la eternidad en una acción expresiva de gracias que cada año florece con aromas de primavera y, por eso también podemos afirmar, que mientras aliente un solo javiense en la tierra, habrá una Bajada y una Subida”. Casi nada. Toda una declaración de intenciones que aún perdura.

 

*Este viaje en nuestro pasado no habría podido ser posible sin la colaboración de Juanjo Mas, archivero municipal. Gràcies!

 


[1] Antonio ESPINÓS QUERO y Fernando POLO VILLASEÑOR. Xàbia: anotaciones históricas de una villa mediterránea. Arxiu Municipal de Xàbia.
[2] José FONT CABALLERO. Jesús Nazareno. 250 años de devoción en Jávea.
[3] Roque CHABÁS. El Archivo, revista literaria semanal. Tomo Primero. Arxiu Municipal de Xàbia.
[4] Extracto de Antoni ESPINÓS QUERO en La antigua imagen de Jesús Nazareno y su ermita del Calvario en la villa de Xàbia del Programa de la Festividad Religiosa celebrada en la villa de Jabea en acción de gracias por haberla librado el Señor del cólera morbo y otras plagas, por medio de la devotísima imagen de Jesús Nazareno… de 1856.
[5] M.C.P. Jávea agradecida a su protector Jesús Nazareno. Relación de las fiestas celebradas desde el 24 de abril hasta el 3 de mayo de 1886.

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7 comentarios en “Una mirada al pasado: Las fiestas a Jesús Nazareno tras «proteger» a Xàbia de cuatro pandemias en el siglo XIX

  1. Gracias por el interessante paso al pasado. Pero una pregunta, de donde vino el original de la figura de Jesus Nazareno a Javea, del marques de denia como regalo o fue una obra de un artista javiense?
    Gracias por una respuesta.

  2. Federico pregunta, gracias por el interessante pasado, pero a donde vino la figura original y primera de Jesus nazareno a Javea, de denia o hecho por un artista javiense ?

    1. Hola Federico: Me gusta tu pregunta. Sería bueno que alguien te respondiera sobre la primera imagen del Nazareno que llegó a Jávea. Yo solo he oído contar que fue una donación del conde de Medinaceli. Pero no se más. Y que esa bella imagen fue quemada durante la guerra, por lo que la actual debe ser una réplica.

  3. ¡Felicitaciones por este interesante artículo! ¡Recordar y explicar la historia es extremadamente valioso e intensifica el vínculo con nuestra ciudad!

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