Visita a Thiviers con lDBC##1Ecaldà

30 noviembre, -0001Por: Guiomar

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Hablar de Thiviers para muchos quizá signifique poco más que la mención de una calle y un barrio a las afueras del Centro Histórico de Xàbia. Pero para aquellos que tuvieron la experiencia de vivir los intercambios entre estudiantes que se produjeron durante los años setenta, este nombre evoca recuerdos de unas amistades muy especiales y de unas vivencias únicas compartidas entre jóvenes de Xàbia y de una pequeña villa del Périgord Vert francés, a lo largo de una década.

 

Después de veinticinco años desde que finalizaran los viajes de estudiantes entre Xàbia y Thiviers, a finales de 2005 un grupo de javienses que no había perdido el contacto con sus corresponsales franceses decidieron formar una asociación con la idea de reimpulsar los intercambios y lograr el hermanamiento oficial. De esta manera se creó Amics de Thiviers, y en agosto de 2006 los dos municipios formalizaron una unión que en los setenta no se pudo haber producido, ya que en tiempos del régimen los hermanamientos culturales estaban prohibidos. Algo más tarde Thiviers correspondió con los Amis de Jávea.

 

Desde entonces, expediciones de las dos villas han reanudado los intercambios, aunque ahora ya no se trata de jóvenes estudiantes, sino de volver a ver a viejos amigos y de compartir tradiciones, cultura, deporte y las riquezas naturales e históricas.

 

La Penya lDBC##1Escaldà en Thiviers

Si anteriormente fueron a Thiviers el Ajedrez Viviente, el Grup de Danses del Portitxol o el Conservatorio de Música, el mes pasado fue la Penya lDBC##1Escaldà quien se desplazó a Thiviers, junto con algunos de los  antiguos corresponsales de los primeros intercambios y los Amics de Thiviers. El miércoles 8 de octubre por la noche, unas 50 personas partimos desde Xàbia en autobús -tal y como lo hicieron en su día los jóvenes estudiantes, pero esta vez con buenas carreteras y aire acondicionado-.

Diecinueve horas, y sendas visitas turísticas a las ciudades medievales de Carcassone y Terrasone, más tarde, arribamos a la villa de Thiviers, que poco ha cambiado en los últimos cuarenta años, a excepción de la pérdida de población como consecuencia del centralismo francés, que impide el desarrollo socioeconómico del campo.

El departamento de la Dordogne, más conocido por sus habitantes como el Périgord, está dividido en cuatro partes definidas por los colores característicos: el blanco -por la piedra caliza-, el púrpura -por su vino-, el negro -por el color de la medra de sus bosques- y el verde -por su campiña-.

El Périgord, a pesar de ser una zona turística, con ciudades medievales bien conservadas, castillos, iglesias, el Parque Natural de Périgord-Limousin y cuevas paleolíticas, como la de Lascaux, cuna del Homo sapiens, no está para nada masificada. Lo mismo ocurre con Thiviers, y eso que se trata de la capital del foie gras.

 

La llegada a Thiviers fue como siempre emotiva. Nuestros amigos -aunque muchos aún no nos conocíamos- nos esperaban con los brazos abiertos y una copa de ponche. Algunos aprovecharon para acabar de montar la exposición sobre la «pansa» que de lDBC##1Escaldà, y luego nos distribuimos entre nuestras familias de acogida, con las que cenaríamos. Los «huérfanos» se quedaban en el pequeño pero acogedor Hotel de France et de Russie, situado justo enfrente del ayuntamiento.

Personalmente creo que no hay mejor manera de visitar un país que quedándose en casas particulares. No sólo tienes la oportunidad de crear lazos de amistad entrañables, sino que conoces la realidad del lugar que visitas de una manera mucho más directa. Si además aprovechas para aprender el idioma, mejor que mejor.

Esta experiencia te ayuda a abrir realmente tus ojos a este mundo globalizado en el que vivimos. Contribuye a ver que tus problemas no son tan importantes vistos desde fuera, y a desmitificar la idea de que otros están mejor, y es que todos somos iguales en un mundo cada vez más global. Todos tenemos situaciones que superar, pero la mejor manera de lograrlo es compartiendo lo que sabemos y enriqueciéndonos con la experiencia de los demás.

 

A la mañana siguiente, lDBC##1Escaldá se enfundó el blusón de la peña, los «tabalets» y las «dolçainas» para realizar un pasacalle por toda la villa. Los thiberienses, asombrados por el sonido desconocido, se asomaban desde sus ventanas o sus comercios encantados ante tan alegre estampa.

Detrás, íbamos los Amigos de Thiviers y de Jávea, recorriendo todas las calles de la pequeña villa, con visita obligada a la «rue de Jávea», para terminar ante la sala del «Chapeau Rouge», al lado de la biblioteca municipal, donde se había instalado la exposición sobre la «pansa».

Una vez dentro, pudimos conocer más de cerca el material utilizado en Jávea tradicionalmente para convertir la uva en pasa, así como ver un vídeo del proceso de elaboración. Desde el sulfatado o la recogida de las uvas, a la elaboración del «llexiu», que se mezcla con el agua de escaldar para romper la piel del  fruto, y fotografías antiguas que ilustraban todo el proceso, la sala de exposición ofrecía un retrato completo de lo que durante casi cuarenta años (finales del XIX y principios del XX) fue un comercio boyante que llevó a algunas familias de Xàbia a acumular grandes riquezas. Tampoco faltaron las cajas en las que se embalaban las pasas, recubiertas de preciosas blondas, o una muestra de la elaboración del cañizo, ofrecida por miembros de lDBC##1Escaldà.

 

Brantôme

Por la tarde viajamos a Brantôme, conocida como la Venecia del Périgord, gracias a los dos brazos del río Dronne que rodean la ciudad. Su abadía cuenta con el campanario más antiguo de Francia, y en las típicas casas construidas en cuevas se fabrican hermosos objetos de vidrio soplado. Es un lugar típico de visita los fines de semana, ya que cuenta con numerosos restaurantes, tiendas y un gran parque con árboles centenarios. Bello y tranquilo, es ideal para pasear o pasar la mañana.

 

St. Jean de Côle

De vuelta a Thiviers, hicimos un alto en Saint Jean de Côle, uno de las villas más bonitas y mejor conservadas de Francia, y en cuya plaza principal se alzan el castillo de la Marthonie del siglo XII -que alberga una exposición sobre la industria del papel- y la iglesia románica-bizantina de Saint Jean Babtiste. En mayo, St. Jean de Côle celebra la Fiesta de la Flor.

 

En Francia, y más en la campiña, una vez que se hace de noche, las gentes se recogen en sus casas, y las calles aparecen desiertas. A diferencia de lo que sucede en Xàbia, en Thiviers se hace difícil encontrar algún bar abierto. Allí la tradición es reunirse en las casas, comer -carnes de vaca o de caza, frutas y hortalizas de la región, quesos y embutidos de todo tipo, y por supuesto, el foie-, beber -vino tinto (sin sulfitos) o vino de nuez- y charlar hasta que se hace tarde. Cada uno en las casas de sus familias de acogida -y los «huérfanos» en el hotel-, todos nos hemos llevado un recuerdo entrañable de las charlas y las risas con nuestros amigos franceses.

 

Mercadillo de Thiviers

La mañana del sábado no había que despertarse demasiado temprano, aunque sí a tiempo para visitar el colorido mercadillo semanal, que se recoge a medio día, lleno de hermosas frutas y verduras, embutidos, quesos, foie, e incluso carne de caza fresca. Después de las compras, descansamos en el bar de la plaza.

 

Los molinos hidráulicos

Tras un comida rápida -hay quienes optaron por la buena costumbre francesa de comprar una baguette, un poco de queso y embutido, y con la ayuda de un cuchillo, disfrutar de estos manjares, aprovechando el magnífico sol que hizo durante toda nuestra estancia-, nos llevaron a visitar algunos de los típicos molinos de la región que aprovechan la fuerza del agua para elaborar todo tipo de productos como el papel, el típico aceite de nuez, harina, objetos de hierro, o telas fabricadas con algodón, lana o el cáñamo de excelente calidad de la región.

 

El molino de aceite de nuez de Boueix. En primer lugar vimos un antiguo molino de aceite de nuez que aún hoy funciona prácticamente de la misma manera que hace siglos. Con la noria situada en horizontal debajo del molino, no hace falta mucha profundidad de agua para aprovechar la fuerza del líquido elemento. A base de engranajes que se conectan tirando de grandes palancas de madera, las diferentes piezas que requiere el proceso entran en funcionamiento.

El primer paso es moler la nuez, «con seis quilos de nuez se obtienen 2 litros de aceite», nos explica la molinera. La muela tiene forma de rueda y no cónica como las típicas de Andalucía. La pasta obtenida luego se caliente con un fuego hecho de madera de castaño, en lo que es la parte más delicada del proceso, y la que da todo el sabor al aceite. Demasiado calor, y el aceite será amargo; pero si no se calienta lo suficiente, el agua no se evapora y el óleo resulta insípido. El tercer y último paso es el prensado de la pasta de nuez deshidratada.

 

El molino de papel de Vaux. La industria papelera de la región del Périgord ha sido famosa desde el siglo XVI, gracias a la poca acidez de sus aguas de baja mineralización que permitían la fabricación de un papel de muy alta calidad. Los pequeños molinos de papel eran empresas familiares que utilizaban como materia prima harapos de cáñamo, lino y algodón, es decir, ropa vieja. Durante la primera mitad del siglo XIX se industrializó la fabricación de papel con la introducción de máquinas de papel continuo. Esto llevó al declive de la fabricación del papel artesanal, pero fue el comienzo de una importante industria de la región.

A principios del siglo XX, la papelería de Vaux era prácticamente un pueblo, con su iglesia, colegio y bares, y las viviendas de los obreros. Centralizando todos los servicios alrededor de la fábrica resultaba muy rentable para los propietarios de la fábrica. El problema fue que la falta de entretenimiento llevó a muchos trabajadores al alcoholismo.   

Ahora la fábrica de Vaux sigue en marcha, aunque la producción ha disminuido, y el pueblo de obreros ha sido repoblado por una pequeña colonia de ingleses, que en la vejez prefieren huir de su frío país.

 

Los molinos de grano. Para terminar la tarde, nuestros amigos de Thiviers nos llevaron a dar un precioso paseo de unos 4km por el bosque, bordeando un río. Verdes, dorados y marrones se entremezclaban con el fluir del agua del río en este lugar mágico donde pudimos ver un par de molinos de grano, que ahora están en desuso.

 

La granja de ocas de Andrévias

Antes de volver a Thivieres, visitamos la Ferme de Andrévias, donde vimos una demostración de pastoreo canino de ocas. La parada sirvió para abastecernos generosamente del codiciado manjar que ahí se produce a base de cebar estas aves, así como para recoger un par de ejemplares -vivos- que el dueño de la granja regaló hace un par de años a los Amics de Thiviers.

 

Cena en Corgnac

Fue un día muy completo, pero a pesar de cierta fatiga, a la noche nos juntamos todos los Amics de Thiviers y los Amis de Jávea en una cena buffet popular en Corgnac. La presidenta de la asociación francesa, Patricia Lambert-Meyzie, dio las gracias por la reiniciación de los intercambios y se mostró muy contenta por los encuentros entre franceses y españoles que no se habían visto en 35 años.

Lo mejor de la noche fue cuando Ismael Doménech, presidente de la asociación javiense, tomó el micro, y junto con Hubert Laroche, el profesor responsable del inicio de los intercambios, nos hicieron reír a todos con las anécdotas del «mejor jinete de España».

 

Las cuevas y el castillo de Villard

El domingo fue nuestro último día en Thiviers. Por la mañana visitamos la cueva de Villars, con sus estalactitas, estalagmitas, y formaciones sorprendentes, que se han ido creando a lo largo de millones de años, al ritmo de 8mm por siglo. Se trata de un terreno kárstico, como la zona sur de Xàbia, en el que ríos subterráneos han horadado infinitud de cavernas -se han explorado hasta 13km-, y el agua ha ayudado a depositar el calcio, esculpiendo extrañas formaciones. La cueva de Villard también posee pinturas rupestres, e incluso una de las primeras figuraciones de un ser humano.

 

A continuación, visitamos el castillo de Puy Guilhem, similar a los del río Loire, construido a principio del siglo XVI por Mondot de La Marthonie. Pierre, nuestro guía, nos ayudó a descubrir algunos de los misterios que se esconden en las inscripciones de las paredes, los tapices o los muebles antiguos que decoran este «pequeño» castillo. A pesar de que sólo hablaba en francés, su pasión y su interés por comunicar lograron que todo el mundo le comprendiese sin dificultad.

 

Périgueux, capital de la Dordogne

Por último visitamos la capital de la Dordogne, Périgueux, antigua villa galo-romana y centro comercial de la región desde hace siglos. Ahora sus calles centrales están peatonalizadas y dispone de todo tipo de comercios típicos -aunque los domingos están cerrados-.

La Catedral de St.Front, construida sobre una antigua iglesia del siglo XI, es el mayor monumento histórico de Périgueux. Como Thiviers, está situada en el camino de Santiago, siendo una etapa importante de la ruta compostelana, lo que le ha valido al templo la declaración de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

 

Muchos planes de futuro entre los «Amigos»

Antes de irnos, las dos asociaciones de amigos se reunieron para hablar de proyectos futuros. Los Amics de Thiviers quieren realizar por lo menos un gran viaje a Francia cada dos años con alguna asociación de Xàbia. Según explicó Vicente Català, para la próxima ocasión intentarán traer a una escuadra de Moros y Cristianos, a petición de los thiberienses. Por su parte, estos también corresponderán con una visita buanual a Xàbia -posiblemente vengan en la primavera del 2009-, aunque entre medias ambas asociaciones realicen intercambios de «petit» comité con motivo de exposiciones o cualquier otra actividad.

En este sentido, los Amis de Jávea tienen prevista una cena para el 13 de junio en la que intentarán reunir el máximo número de participantes de los intercambios de alumnos de los años setenta, y a la que también acudirán los Amics de Thiviers.

Otro proyecto conjunto para el futuro es el de realizar competiciones amistosas con deportes tanto comunes como propios. Así, los de Xàbia han propuesto la «pilota valenciana», y los de Thiviers, la petanca. Hubo quien sugirió el tenis pero, aunque a algunos les hacía ilusión tener la posibilidad de conocer a David Ferrer, a otros les parecía que las fuerzas no quedarían muy igualadas.

Las dos asociaciones muestran mucho entusiasmo ante esta nueva etapa de los intercambios, y todo esfuerzo es poco para poder llevas a cabo proyectos comunes. Para facilitar la labor, también se acordó solicitar conjuntamente una subvención de la UE específica para actividades de hermanamiento.

 

A pesar de los años que han pasado, y de que los protagonistas ya no van a la escuela, ni estudian francés, la experiencia de los intercambios es algo muy especial. Y aunque sólo fuera por el hecho de conocer tan de cerca a personas como las de Thiviers y sus vidas, de participar en las actividades cotidianas de esta  villa del Périgord Vert, ojalá duren muchísimos años más las actividades de hermanamiento.

Este buen ambiente es posible gracias a que el hermanamiento nunca se concibió como un ritual político, sino más bien un encuentro entre personas. De hecho, los intercambios están abiertos a la participación de cualquier ciudadano que quiera compartir este tipo de experiencias tan enriquecedoras.

 

www.dordogne-perigord-tourisme.fr

www.perigord-vert.com

www.thiviers.fr

www.thiviers-hotel.com

 

 

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