Xàbia, puerto y enlace comunicativo de Baleares con la península, gracias al telégrafo del siglo XIX

5 noviembre, 2018Por: Alvaro Monfort

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La Casa del Cable acoge, durante estos días, una pequeña exposición que, gracias a la asociación para la divulgación científica Meridià Zero y el Museu Soler Blasco; acerca al visitante la magia del telégrafo. Y sí, en plena era de smartphones e hiper-comunicación global, hablamos de magia y la asociamos al telégrafo. La razón es sencilla: la contextualización histórica y las formas de comunicación que existían en nuestro país en el siglo XIX.

En una época en la que no se concibe el día a día lejos de un teléfono móvil, sus aplicaciones o de un ordenador; conviene echar la vista atrás para recordar cómo fueron los inicios de la actual comunicación hace 15-20 años cuando los teléfonos portátiles eran mal llamados “ladrillos” y el conectarse a Internet suponía inutilizar la línea telefónica durante su uso. Si el ejercicio de retroceso en el tiempo es mayor, poco a poco, quizás se llegue a ese mágico (otra vez la magia) momento en el que Xàbia supuso el nexo de unión comunicativo de las Islas Baleares con la península Ibérica.

A través del telégrafo, las islas que tanto sorprenden en el horizonte a los vecinos y vecinas en los días claros, lograban comunicarse con el resto del país gracias a que nuestra Casa del Cable hacía de receptor y difusor de la información. Una hazaña del momento no sólo porque Xàbia era un pequeño municipio y la Casa del Cable se ubicó rodeada de almacenes de pasa y pequeñas casas de marineros; sino por la extensión técnica de la infraestructura.

 

Cuando comenzaron a sucederse las instalaciones de cables telegráficos submarinos, el primero de ellos fue el que unió Tarifa y Ceuta en 1859 y que, a las pocas semanas de su colocación, se rompió. Al año siguiente, en 1860, comenzaron los trabajos de comunicación de las Islas con la península. Dada la envergadura de la obra, se requirió la experiencia de empresas y técnicos competentes en la materia y ésta fue adjudicada al ingeniero inglés H.J. Perry. Las obras fueron acometidas por la empresa británica de los hermanos Henley bajo la dirección de Charles Bright.

¿Pero por qué Xàbia? El estudio técnico determinó que su proximidad con Ibiza y la idoneidad de su bahía convertían al pequeño barrio marinero en el lugar perfecto para su ubicación. Así, las obras se iniciaron un 29 de agosto en Ciutadella con el fin de unir Menorca con Mallorca y, luego, Ibiza hasta extenderse al municipio desde Port Roig en Sant Josep de Sa Talaia. Un total de 111,3 km según datos de 1888. En 1870 se volvió a rehacer el sistema de cableado dado que se había partido. Este hecho se repetiría con frecuencia hasta que dejó de funcionar en la década de los años 50.

Y sí, hablamos de magia. La que se realizó entra Baleares y Xàbia en la segunda mitad del siglo XIX y durante cinco décadas del siglo XX. La comunicación de las islas con el resto del país era posible gracias a ese puerto comunicativo que suponía la Casa del Cable y su funcionamiento requería de impulsos eléctricos que se transmitían a través de una red alámbrica o de radio y de forma codificada en morse. Suena pesado, complejo y casi a ciencia ficción; pero supuso una proeza que forma parte de la historia local.

 

 

Agradecimiento especial a Ximo Bolufer, arqueólogo municipal, por facilitar la información necesaria y adicional para la realización de este artículo. 

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