Xàbia visita el Jardín La Albarda

Por: Guiomar

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El Jardín de La Albarda es un vergel de 50,000m2, escondido en una urbanización de Pedreguer, gestionado por Fundem, con el objetivo de preservar la flora y la fauna mediterránea. El lugar está abierto para visitas, y este fin de semana acudieron varios colectivos javienses, invitados por la coordinadora del jardín, María José Ripoll.

 

A parte de un grupo de residentes, que aceptaron directamente la invitación que Fundem realizó a los javienses en la última sesión del Foro de la Agenda 21, también acudieron participantes del Voluntariat pel Valencià y los alumnos del taller sobre «Les nostres plantes i els seus usos», acompañados por el alcalde de Xàbia, Eduardo Monfort, y las concejalas Quica Gil, Pepa Chorro y Doris Courcelles. Las visitan se realizaron durante el sábado y el domingo, y contaron con Paul Pruden y el propio Enrique Montoliu como guías.

 

 

 

Un vergel en medio de una urbanización

La Albarda Jardín de Pedreguer es un sorprendente parche de verde, de 50.000m2, entre la urbanización y el campo de golf de La Sella, que se dedica a la conservación de la flora y fauna mediterráneas. El jardín está abierto al público sólo durante el último sábado de cada mes, aunque es posible organizar visitas en grupo los domingos. 

En primer lugar sorprende descubrir que a pesar de la madurez del jardín y la casa de estilo tradicional, La Albarda tiene tan sólo unos 30 años. La propiedad era originalmente de Enrique Montoliu, que cambió su afición por las palmeras por la creación de un jardín con sólo especies mediterráneas. El resultado es hermoso, diverso y de bajo mantenimiento.

La zona central, cerca de la casa, es un jardín valenciano, con plantaciones de cítricos y setos de boj (Buxus sempervirens) y mirto (Myrtus communis), a lo largo de senderos dispuestos simétricamente. Otras áreas se conservan como ejemplos de entornos naturales locales, incluyendo una rocalla que pretende ser un Montgó en miniatura. Esta montaña artificial alberga varias especies indígenas importantes, trasplantadas (con el pertinente permiso) desde el Parque Natural del Montgó.

Vericuetos conducen a los visitantes a través de los diferentes tipos de bosques frescos y sombríos. Algunos, más húmedos, recuerdan el microclima de un barranco. Una zona rocosa expuesta ha sido raspada por completo para dejarla libre de vegetación con el fin de dejarla para que se repoblé de manera natural. Y en todas partes hay estanques con peces y ranas y agua corriente. Pero esto no es una extravagancia, ya que el agua que circula constantemente es agua de riego reciclada.

Las áreas naturales del jardín son además una fuente de estudio para los alumnos de la Universidad de Valencia, que vienen a controlar el crecimiento de plantas y el cambio gradual de la diversidad de especies en un área de conservación controlada. Asimismo, se están llevando a cabo nuevos proyectos, como la introducción de cajas para fomentar el anidamiento de murciélagos. En verano, el Jardín de La Albarda también sirve como emplazamiento idílico para realizar conciertos de verano.

Enrique Montoliu ha entregado casi por completo su propiedad a la fundación que lleva su nombre, FUNDEM, cuyo objetivo es comprar terrenos de gran valor ecológico y promover su conservación y gestión. La organización depende totalmente de donaciones y cuotas de sus miembros para alcanzar sus objetivos, y busca el apoyo activo del público.

Chris Betterton-Jones / redacción

 

Más información en:

http://fundem.org/index0.html y http://blogfundem.blogspot.com/

y en Facebook: http://www.facebook.com/pages/Fundacion-Enrique-Montoliu/272329999158

 

 

 

 

 

 

 

 

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