Las misteriosas aldabas en la puerta de la iglesia de San Bartolomé de Xàbia
David Gutiérrez Pulido · Historiador del Arte · www.sorollajavea.wordpress.com
Cuando paseamos por un conjunto histórico de cualquier población o ciudad, y visitamos los monumentos más representativos, por lo general, nos fijamos en el conjunto que estamos viendo en sí, quizás nos detengamos en algunas formas o elementos que resalten, y esto lo acompañamos de una breve lectura general en algún cartel, folleto o guía. Las prisas o la inmediatez, en ocasiones no nos hace detenernos minuciosamente en lo que vemos y pasan desapercibidos ante nuestros ojos, muchos elementos o detalles que nos pueden contar historias de aquello que tenemos delante.
Un ejemplo de ello, es la iglesia de San Bartolomé, emblema de villa de Xàbia. Un edificio levantado en el siglo XIV y ampliado entre los años de 1513 y 1531, que representa un bello ejemplo de la arquitectura gótica-renacentista valenciana con carácter de fortaleza. Si tiempo atrás ya hablamos de las marcas de cantería (ver artículo) o bien de los pequeños diablillos de sus portadas (ver artículo), ahora nos vamos a detener en otra curiosidad que ofrece este emblemático monumento. Me refiero a las aldabas o llamadores de la puerta de San Bartolomé, en la fachada Oeste de la iglesia, piezas realizadas en hierro forjado y datadas en el siglo XVI.
![[Img #8100]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7943_fig-02.jpg)
Una aldaba es una pieza de hierro o bronce forjada situada a media altura de las puertas cuya función es la llamada por medio de un golpe o bien una ayuda para cerrar una puerta. Estas aldabas pueden ser funcionales, con formas muy sencillas, o decorativas, con estilos o representaciones escultóricas muy diversas. Las aldabas de la iglesia, en las puertas occidentales de San Bartolomé, poseen dos aldabas, una en cada puerta, que por su ubicación en altura y su rica decoración, se tratan más de llamadores simbólicos que no tanto funcionales.
Estas piezas, están trabajadas en hierro forjado, y están datadas a finales del siglo XVI. Cabe recordar que la ampliación de la iglesia se hizo en torno a 1531, y que tras la hoja derecha de la puerta de San Bartolomé, está escrita la fecha de 1592. Su forja ofrece una técnica y labor de gran maestría y lo representado en ella también nos ofrecen unas formas un tanto misteriosas y hasta amenazantes.
![[Img #8101]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7931_fig-03.jpg)
Las aldabas lo forman, primeramente, una placa circular con bordes elevados. Su centro está decorado, utilizando una técnica calada, con finos tallos que terminan en una flor con tres pétalos o una hoja con tres lóbulos. Del centro sobresale el espigón, que sujeta el martillo. Desde este espigón, sale una pieza soldada hacia arriba en forma de S, que termina en una cabeza de lo que parece un dragón o un animal monstruoso, con la boca abierta, con dos puntos incisos a los lados que hacen la forma de los ojos, y un apéndice sobre la cabeza a modo de cresta. Del espigón se sujeta el martillo, aldaba o llamador, que se realiza en forma de anilla con un entrelazado de barras con sección cuadrada, imitando la forma de una cuerda.
Finalmente tenemos el tas (el elemento que recibe el golpe de la llamada), el cual está anclado a la puerta. La manera de resaltarlo es muy original, con una placa alargada en donde se esculpen los rasgos de un extraño rostro. Se reconocen los ojos almendrados con sus pupilas rehundidas y las cejas resaltadas; la forma de la nariz con los pómulos; de la nariz parece sobresalir un bigote terminado en punta y finalmente la boca se realiza con una amplia elipse rehundida que le da ese carácter fantasmal.
![[Img #8102]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/6555_fig-04.jpg)
Desde el tas, se suelda otra forma sinuosa que termina en una nueva placa rectangular con los ángulos inferiores redondeados, mostrando un nuevo rostro aún más monstruoso, si cabe, que el representado en el tas. Sus ojos son dos círculos rehundidos, quedando las elevadas cejas muy marcadas y los abultados parpados caídos. También se reconoce una ancha nariz con una boca circular muy abierta en donde se pueden ver la dentadura superior y la lengua, en forma de bola. El reborde inferior de la pieza queda ligeramente curvado haciendo la forma de la barbilla.
Este tipo de aldabas de gran tamaño y con una rica decoración, eran típicas de puertas de edificios religiosos o civiles que tenían un carácter de gran importancia o bien en viviendas cuyos propietarios tenían un estatus muy alto y destacado en la sociedad. Un ejemplo de aldaba decorativa que pueda estar relacionada con el de la iglesia de Xàbia, es la aldaba fantástica de la Puerta de la Lonja de Valencia (s.XV), en donde aparece una placa circular con decoración vegetal calada, su espigón con un elaborado dragón alado y una anilla circular que cae sobre un tas con rostro zoomorfo. No olvidemos, que muchas de las características que tiene la iglesia de Xàbia están inspiradas en la Lonja de Valencia. Pero también existen otras aldabas en donde un dragón o un rostro un tanto monstruoso aparecen representado, por ejemplo, en la puerta de la concatedral de Santa María de la Asunción (Segorbe, Castellón), que es del siglo XVI.
![[Img #8103]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5535_fig-05.jpg)
¿Qué significado tienen estas representaciones? El hecho de que alguien (la persona que encarga la aldaba o bien el herrero que la elabora) decida incorporar estos motivos, puede ser por una tradición o bien puede que haya una intencionalidad simbólica. Por eso, tan solo podemos hacer una interpretación de ello. Por ejemplo, al ver la decoración vegetal de la placa con terminaciones de pétalos o lóbulos en forma de 3, automáticamente podríamos pensar en un simbolismo cristiano de la Trinidad, y a su vez, la decoración vegetal también tiene una alusión al Paraíso.
El dragón que abre sus fauces, tiene muchos significados pero en un contexto cristiano es una representación del mal, el pecado o incluso el demonio. Este animal se encuentra en el exterior para contrastar con el bien, el cielo o el paraíso que el fiel encuentra dentro de las puertas del templo. Al mismo tiempo, también puede actuar como símbolo protector, siguiendo la tradición de muchas culturas de la historia en donde disponían un animal mitológico o monstruoso para ahuyentar al enemigo y proteger una casa, palacio o una ciudad. El cristianismo recoge estas tradiciones ancestrales disponiendo gárgolas, leones o también formas mitológicas y monstruosas en sus puertas o en el exterior de las iglesias. Tampoco hay que olvidar que el dragón está relacionado como un símbolo del emblema del reino de Valencia y actual escudo de la Generalitat Valenciana.
Finalmente, las dos caras que se representan, igualmente son rostros deformados, burlescos, afeados, lo cual también es un símbolo del mal y el pecado, por eso se encuentra en el exterior. Mantiene alejado al pecado (en el exterior) del bien (en el interior) y a la vez se burla, en el caso del rostro con la lengua fuera, de ello, siendo un símbolo de lo terrenal que también ahuyenta al pecado.
Sea como fuere, lo cierto es que estas aldabas representan un bello ejemplo de las artes artesanales del siglo XVI y que se conserven en la misma iglesia hace que sea un gran valor añadido a la belleza del monumento que ya es.
Bibliografía
ESTOPIÑÁN TAPP, María: “Estudio sobre las portadas de San Bartolomé de Jávea”, Xàbiga, 7, 1994, pp. 100-131.
TRAMOYERES BLASCO, Luis: “Hierros artísticos. Aldabones valencianos de los siglos XV y XVI”, Revista de la Asociación Artística-Arqueológica Barcelonesa, Barcelona, 1907.
David Gutiérrez Pulido · Historiador del Arte · www.sorollajavea.wordpress.com
Cuando paseamos por un conjunto histórico de cualquier población o ciudad, y visitamos los monumentos más representativos, por lo general, nos fijamos en el conjunto que estamos viendo en sí, quizás nos detengamos en algunas formas o elementos que resalten, y esto lo acompañamos de una breve lectura general en algún cartel, folleto o guía. Las prisas o la inmediatez, en ocasiones no nos hace detenernos minuciosamente en lo que vemos y pasan desapercibidos ante nuestros ojos, muchos elementos o detalles que nos pueden contar historias de aquello que tenemos delante.
Un ejemplo de ello, es la iglesia de San Bartolomé, emblema de villa de Xàbia. Un edificio levantado en el siglo XIV y ampliado entre los años de 1513 y 1531, que representa un bello ejemplo de la arquitectura gótica-renacentista valenciana con carácter de fortaleza. Si tiempo atrás ya hablamos de las marcas de cantería (ver artículo) o bien de los pequeños diablillos de sus portadas (ver artículo), ahora nos vamos a detener en otra curiosidad que ofrece este emblemático monumento. Me refiero a las aldabas o llamadores de la puerta de San Bartolomé, en la fachada Oeste de la iglesia, piezas realizadas en hierro forjado y datadas en el siglo XVI.
![[Img #8100]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7943_fig-02.jpg)
Una aldaba es una pieza de hierro o bronce forjada situada a media altura de las puertas cuya función es la llamada por medio de un golpe o bien una ayuda para cerrar una puerta. Estas aldabas pueden ser funcionales, con formas muy sencillas, o decorativas, con estilos o representaciones escultóricas muy diversas. Las aldabas de la iglesia, en las puertas occidentales de San Bartolomé, poseen dos aldabas, una en cada puerta, que por su ubicación en altura y su rica decoración, se tratan más de llamadores simbólicos que no tanto funcionales.
Estas piezas, están trabajadas en hierro forjado, y están datadas a finales del siglo XVI. Cabe recordar que la ampliación de la iglesia se hizo en torno a 1531, y que tras la hoja derecha de la puerta de San Bartolomé, está escrita la fecha de 1592. Su forja ofrece una técnica y labor de gran maestría y lo representado en ella también nos ofrecen unas formas un tanto misteriosas y hasta amenazantes.
![[Img #8101]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/7931_fig-03.jpg)
Las aldabas lo forman, primeramente, una placa circular con bordes elevados. Su centro está decorado, utilizando una técnica calada, con finos tallos que terminan en una flor con tres pétalos o una hoja con tres lóbulos. Del centro sobresale el espigón, que sujeta el martillo. Desde este espigón, sale una pieza soldada hacia arriba en forma de S, que termina en una cabeza de lo que parece un dragón o un animal monstruoso, con la boca abierta, con dos puntos incisos a los lados que hacen la forma de los ojos, y un apéndice sobre la cabeza a modo de cresta. Del espigón se sujeta el martillo, aldaba o llamador, que se realiza en forma de anilla con un entrelazado de barras con sección cuadrada, imitando la forma de una cuerda.
Finalmente tenemos el tas (el elemento que recibe el golpe de la llamada), el cual está anclado a la puerta. La manera de resaltarlo es muy original, con una placa alargada en donde se esculpen los rasgos de un extraño rostro. Se reconocen los ojos almendrados con sus pupilas rehundidas y las cejas resaltadas; la forma de la nariz con los pómulos; de la nariz parece sobresalir un bigote terminado en punta y finalmente la boca se realiza con una amplia elipse rehundida que le da ese carácter fantasmal.
![[Img #8102]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/6555_fig-04.jpg)
Desde el tas, se suelda otra forma sinuosa que termina en una nueva placa rectangular con los ángulos inferiores redondeados, mostrando un nuevo rostro aún más monstruoso, si cabe, que el representado en el tas. Sus ojos son dos círculos rehundidos, quedando las elevadas cejas muy marcadas y los abultados parpados caídos. También se reconoce una ancha nariz con una boca circular muy abierta en donde se pueden ver la dentadura superior y la lengua, en forma de bola. El reborde inferior de la pieza queda ligeramente curvado haciendo la forma de la barbilla.
Este tipo de aldabas de gran tamaño y con una rica decoración, eran típicas de puertas de edificios religiosos o civiles que tenían un carácter de gran importancia o bien en viviendas cuyos propietarios tenían un estatus muy alto y destacado en la sociedad. Un ejemplo de aldaba decorativa que pueda estar relacionada con el de la iglesia de Xàbia, es la aldaba fantástica de la Puerta de la Lonja de Valencia (s.XV), en donde aparece una placa circular con decoración vegetal calada, su espigón con un elaborado dragón alado y una anilla circular que cae sobre un tas con rostro zoomorfo. No olvidemos, que muchas de las características que tiene la iglesia de Xàbia están inspiradas en la Lonja de Valencia. Pero también existen otras aldabas en donde un dragón o un rostro un tanto monstruoso aparecen representado, por ejemplo, en la puerta de la concatedral de Santa María de la Asunción (Segorbe, Castellón), que es del siglo XVI.
![[Img #8103]](https://xabiaaldia.com/upload/images/05_2024/5535_fig-05.jpg)
¿Qué significado tienen estas representaciones? El hecho de que alguien (la persona que encarga la aldaba o bien el herrero que la elabora) decida incorporar estos motivos, puede ser por una tradición o bien puede que haya una intencionalidad simbólica. Por eso, tan solo podemos hacer una interpretación de ello. Por ejemplo, al ver la decoración vegetal de la placa con terminaciones de pétalos o lóbulos en forma de 3, automáticamente podríamos pensar en un simbolismo cristiano de la Trinidad, y a su vez, la decoración vegetal también tiene una alusión al Paraíso.
El dragón que abre sus fauces, tiene muchos significados pero en un contexto cristiano es una representación del mal, el pecado o incluso el demonio. Este animal se encuentra en el exterior para contrastar con el bien, el cielo o el paraíso que el fiel encuentra dentro de las puertas del templo. Al mismo tiempo, también puede actuar como símbolo protector, siguiendo la tradición de muchas culturas de la historia en donde disponían un animal mitológico o monstruoso para ahuyentar al enemigo y proteger una casa, palacio o una ciudad. El cristianismo recoge estas tradiciones ancestrales disponiendo gárgolas, leones o también formas mitológicas y monstruosas en sus puertas o en el exterior de las iglesias. Tampoco hay que olvidar que el dragón está relacionado como un símbolo del emblema del reino de Valencia y actual escudo de la Generalitat Valenciana.
Finalmente, las dos caras que se representan, igualmente son rostros deformados, burlescos, afeados, lo cual también es un símbolo del mal y el pecado, por eso se encuentra en el exterior. Mantiene alejado al pecado (en el exterior) del bien (en el interior) y a la vez se burla, en el caso del rostro con la lengua fuera, de ello, siendo un símbolo de lo terrenal que también ahuyenta al pecado.
Sea como fuere, lo cierto es que estas aldabas representan un bello ejemplo de las artes artesanales del siglo XVI y que se conserven en la misma iglesia hace que sea un gran valor añadido a la belleza del monumento que ya es.
Bibliografía
ESTOPIÑÁN TAPP, María: “Estudio sobre las portadas de San Bartolomé de Jávea”, Xàbiga, 7, 1994, pp. 100-131.
TRAMOYERES BLASCO, Luis: “Hierros artísticos. Aldabones valencianos de los siglos XV y XVI”, Revista de la Asociación Artística-Arqueológica Barcelonesa, Barcelona, 1907.

































Xabienc | Sábado, 11 de Mayo de 2024 a las 18:05:15 horas
Felicidades a Don David por la extensa y acertada descripción de las aldabas de San Bartolomé. Expresan un amplio conocimiento en la materia de las forjas del xiv y xv y propio de un estudioso que desea ampliar el conocimiento de la ciudadanía.
Saludos
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