El talud del puerto de Xàbia antes de ser un talud El talud del puerto de Xàbia antes de ser un talud
por David Gutiérrez Pulido
El pasado mes de noviembre el puerto de Xàbia se levantaba con la desgracia de que parte del talud que se encuentra junto al puerto y sobre la calle Caleta, se había desprendido sin ocasionar, afortunadamente, daños personales. Hoy sabemos que ya se ha hecho la contratación para poder repararlo y protegerlo pero en este espacio vamos a trasladarnos algo más en el tiempo y conocer qué había antes de la existencia de ese talud y qué importancia tuvo para la mirada de algunos pintores.
El rincón denominado antiguamente como La Caleta del Racó (no confundir con la actual denominación de La Caleta ubicada en la zona de Cala Blanca) se trataba de una pequeña cala en forma de U que se encontraba resguardada por la falda de la montaña del cabo de San Antonio. Si hay algo que caracterizaba este rincón son sus paredes irregulares con formaciones de rocas, piedras y arenas rojizas y anaranjadas, dejando una pequeña playa de grava en donde se varaban las embarcaciones y unas formaciones que, desde la actual calle Caleta, bajaban progresivamente hacia el mar. Esto dejaba un pequeño rincón con fondos no profundos de piedras y rocas en donde el agua transparente dejaba ver unos colores azulados y verdosos.
Mariano Ramón Sánchez. Racó de San Antoni en Xàbia (ha. 1785). Colección del Palacio del Pardo (Madrid)
La idoneidad, resguardo y tranquilidad de este espacio hizo que fuera aprovechado ya desde época romana como un embarcadero natural y que en el siglo XVI se construyera el llamado Castillo de San Jorge o de la Mezquida. Pero pasado el tiempo, también en este mismo lugar se eligió para la construcción de un pequeño muelle que concluyó en 18791. De esta manera la pequeña Caleta del Racó se quedó como un espacio en forma de herradura entre los muros del muelle y las rocas que sobresalían del lugar en donde se encuentra el talud que se va a reformar.
Rafael Monleón y Torres. Cabo de San Antonio (ha. 1860). Biblioteca Nacional de Madrid (DIB.16.25.281)
Este rincón pintoresco de unión de las rocas con el mar con aguas transparentes resultó un gran atractivo para algunos pintores que acudieron a la costa de Xàbia a representar su mar y su paisaje. Uno de los primeros pintores que captó este pequeño rincón fue Rafael Monleón y Torres (1843-1900) quien hacia 1860 nos representa un dibujo de un pescador con una barca entre unas rocas con el cabo de San Martín de fondo. El punto de vista de este dibujo tuvo que ser dibujado desde esta antigua caleta representando esas rocas y formaciones irregulares sobre el mar.
Joaquín Sorolla y Bastida. Mar de Jávea (1905. Colección particular. BPS 1521) y Jávea (1905. Museo Sorolla nº inv. 715. BPS 2405)
Después vino Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923) quien pintó numerosos cuadros en torno a este rincón pero en concreto, la nota de color Mar de Jávea (1905. Colección particular. BPS 1521) representa la formación rocosa que estaba ubicada en el lugar en donde hoy se encuentra el talud caído del que estamos hablando. También desde la calle Caleta se podía bajar casi hasta el mar por medio de unos caminos, los cuales fueron utilizados por el pintor y su familia en donde se sentaban para completar el mar y poder al mismo tiempo poder hacer una nota de color como la que se conserva en el Museo Sorolla titulada Jávea (1905, nº inv. 715. BPS 2405).
Salvador Abril y Blasco. Paisaje costero (1915-17. Colección particular)
Su amigo y compañero de estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, Salvador Abril y Blasco (1864-1924) también acudió a Xàbia entre 1915 y 1917 y toma como referencia el mismo punto de vista que utilizó Sorolla años antes pintando el cuadro, recientemente subastado, Paisaje costero (1915-17. Colección particular) en donde representa de una manera fiel y realista ese rincón de rocas con sus huecos y colores rojizos que entran hacia un mar embravecido.
Detalle de la Caleta del Racó hacia 1910 (Imagen: Archivo Municipal de Jávea) / Detalle de la Caleta del Racó hacia 1950 (Imagen: Xàbia Marinera. Memoria gráfica)
Pero el tiempo pasa, la modernidad se impone y las necesidades también y así desde 1908 se propuso la necesidad de una ampliación del pequeño muelle. Aunque los proyectos se aprobaron y se iniciaron las obras en 1933, estas se tuvieron que paralizar por el inicio de la Guerra Civil de España y no se volvieron a retomar hasta 1947. Para la ejecución de esta ampliación era necesario anular completamente la Caleta del Racó y abrirse al mar para llegar a construir la segunda escollera. Aunque hubo un tiempo en que estas paredes rojizas se mantuvieron, el rincón pintado por Sorolla y Salvador Abril se fue perdiendo poco a poco y formando una pared vertical que con la modernidad se ha ido deteriorando y desapareciendo.
Ahora, el derrumbe del talud ha dejado a la luz de una manera más vistosa esos colores cálidos tan llamativos. Pero aunque los tiempos cambien y su paisaje también, no debemos olvidar el rincón tan pintoresco que existió en el pasado y que para hacernos una idea visual de cómo pudiera ser, tan sólo tenemos que visitar el paisaje de Cala Blanca para hacernos una ligera idea de lo que fue.
David Gutiérrez Pulido
(Ldo. Historia del Arte)
www.sorollajavea.wordpress.com
1 Antoni Espinós Quero y Fernando Polo Villaseñor, “El puerto de Xàbia”, Xàbia marinera. Memòria Gràfica (Xàbia: 1996)
por David Gutiérrez Pulido
El pasado mes de noviembre el puerto de Xàbia se levantaba con la desgracia de que parte del talud que se encuentra junto al puerto y sobre la calle Caleta, se había desprendido sin ocasionar, afortunadamente, daños personales. Hoy sabemos que ya se ha hecho la contratación para poder repararlo y protegerlo pero en este espacio vamos a trasladarnos algo más en el tiempo y conocer qué había antes de la existencia de ese talud y qué importancia tuvo para la mirada de algunos pintores. El rincón denominado antiguamente como La Caleta del Racó (no confundir con la actual denominación de La Caleta ubicada en la zona de Cala Blanca) se trataba de una pequeña cala en forma de U que se encontraba resguardada por la falda de la montaña del cabo de San Antonio. Si hay algo que caracterizaba este rincón son sus paredes irregulares con formaciones de rocas, piedras y arenas rojizas y anaranjadas, dejando una pequeña playa de grava en donde se varaban las embarcaciones y unas formaciones que, desde la actual calle Caleta, bajaban progresivamente hacia el mar. Esto dejaba un pequeño rincón con fondos no profundos de piedras y rocas en donde el agua transparente dejaba ver unos colores azulados y verdosos.
Mariano Ramón Sánchez. Racó de San Antoni en Xàbia (ha. 1785). Colección del Palacio del Pardo (Madrid)
La idoneidad, resguardo y tranquilidad de este espacio hizo que fuera aprovechado ya desde época romana como un embarcadero natural y que en el siglo XVI se construyera el llamado Castillo de San Jorge o de la Mezquida. Pero pasado el tiempo, también en este mismo lugar se eligió para la construcción de un pequeño muelle que concluyó en 18791. De esta manera la pequeña Caleta del Racó se quedó como un espacio en forma de herradura entre los muros del muelle y las rocas que sobresalían del lugar en donde se encuentra el talud que se va a reformar.
Rafael Monleón y Torres. Cabo de San Antonio (ha. 1860). Biblioteca Nacional de Madrid (DIB.16.25.281)
Este rincón pintoresco de unión de las rocas con el mar con aguas transparentes resultó un gran atractivo para algunos pintores que acudieron a la costa de Xàbia a representar su mar y su paisaje. Uno de los primeros pintores que captó este pequeño rincón fue Rafael Monleón y Torres (1843-1900) quien hacia 1860 nos representa un dibujo de un pescador con una barca entre unas rocas con el cabo de San Martín de fondo. El punto de vista de este dibujo tuvo que ser dibujado desde esta antigua caleta representando esas rocas y formaciones irregulares sobre el mar.
Joaquín Sorolla y Bastida. Mar de Jávea (1905. Colección particular. BPS 1521) y Jávea (1905. Museo Sorolla nº inv. 715. BPS 2405)
Después vino Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923) quien pintó numerosos cuadros en torno a este rincón pero en concreto, la nota de color Mar de Jávea (1905. Colección particular. BPS 1521) representa la formación rocosa que estaba ubicada en el lugar en donde hoy se encuentra el talud caído del que estamos hablando. También desde la calle Caleta se podía bajar casi hasta el mar por medio de unos caminos, los cuales fueron utilizados por el pintor y su familia en donde se sentaban para completar el mar y poder al mismo tiempo poder hacer una nota de color como la que se conserva en el Museo Sorolla titulada Jávea (1905, nº inv. 715. BPS 2405).
Salvador Abril y Blasco. Paisaje costero (1915-17. Colección particular)
Su amigo y compañero de estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, Salvador Abril y Blasco (1864-1924) también acudió a Xàbia entre 1915 y 1917 y toma como referencia el mismo punto de vista que utilizó Sorolla años antes pintando el cuadro, recientemente subastado, Paisaje costero (1915-17. Colección particular) en donde representa de una manera fiel y realista ese rincón de rocas con sus huecos y colores rojizos que entran hacia un mar embravecido.
Detalle de la Caleta del Racó hacia 1910 (Imagen: Archivo Municipal de Jávea) / Detalle de la Caleta del Racó hacia 1950 (Imagen: Xàbia Marinera. Memoria gráfica)
Pero el tiempo pasa, la modernidad se impone y las necesidades también y así desde 1908 se propuso la necesidad de una ampliación del pequeño muelle. Aunque los proyectos se aprobaron y se iniciaron las obras en 1933, estas se tuvieron que paralizar por el inicio de la Guerra Civil de España y no se volvieron a retomar hasta 1947. Para la ejecución de esta ampliación era necesario anular completamente la Caleta del Racó y abrirse al mar para llegar a construir la segunda escollera. Aunque hubo un tiempo en que estas paredes rojizas se mantuvieron, el rincón pintado por Sorolla y Salvador Abril se fue perdiendo poco a poco y formando una pared vertical que con la modernidad se ha ido deteriorando y desapareciendo.
Ahora, el derrumbe del talud ha dejado a la luz de una manera más vistosa esos colores cálidos tan llamativos. Pero aunque los tiempos cambien y su paisaje también, no debemos olvidar el rincón tan pintoresco que existió en el pasado y que para hacernos una idea visual de cómo pudiera ser, tan sólo tenemos que visitar el paisaje de Cala Blanca para hacernos una ligera idea de lo que fue.
David Gutiérrez Pulido
(Ldo. Historia del Arte)
www.sorollajavea.wordpress.com
































David Gutiérrez Pulido | Lunes, 22 de Febrero de 2021 a las 21:18:49 horas
Muchas gracias Adriano, tu siempre tan fiel. Un saludo
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